La inflación en Ecuador es uno de los grandes problemas sin resolver. A los dos años de la dolarización, los precios acumularon un aumento de 112,4% que impactó directamente en el poder adquisitivo de la población y se espera que este año ronde 13%. Así, con un salario mínimo mensual por hogar de u$s 221,3, se estima que 79% de los ecuatorianos no puede adquirir el total de la canasta básica cuyo costo ascendió en julio pasado a u$s 336,3. Además, es inflación en dólares que convirtió a Ecuador en la economía más cara de América latina y desalienta el turismo, que es una de sus principales fuentes de ingreso de divisas. Para tener una idea, los precios de Ecuador son muy similares a los que tenía la Argentina antes de la devaluación, pero en dólares.
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En realidad, no hay ninguna sorpresa en ese aumento de precios. Aunque ya no hay emisión de dinero, era previsible que los precios subieran: la dolarización se hizo a 25.000 sucres por dólar, un tipo de cambio que más que duplicaba el valor del dólar en el momento (11.000 sucres por dólar), con lo cual el traslado a precios era cuestión de tiempo. Además todavía restaba trasladar a precios la devaluación que se registró en 1999, antes de dolarizar.
Eso explica por qué en 2000 los precios crecieron 91%, y el año pasado la inflación anual fue 22,4%. Para este año se espera que los precios suban entre 10% y 13% y ya el gobierno festeja porque en julio, por primera vez desde que se dolarizó, hubo deflación, lo que estaría indicando que la inflación está convergiendo a niveles cercanos a cero.
•Menor consumo
Pero las cosas no serían tan optimistas: en primer lugar los precios de julio bajaron porque está cayendo fuerte el consumo. Los menores precios obedecen a una restricción de la demanda, y no a que el ciclo de ajuste de precios haya finalizado. Además, para este año están congeladas las tarifas de teléfonos, electricidad, transporte y combustibles que quedan para negociar el año próximo, y frente a la crisis del país, el gobierno suspendió momentáneamente la revisión del subsidio al gas que hubiera implicado otra suba de precios. Los ecuatorianos ya saben que en cualquier momento estos valores van a ajustarse y la inflación seguirá avanzando. Sobre todo se espera un inminente ajuste en la electricidad que es uno de los sectores que primero se privatizarían. A esta estabilidad temporaria, se agrega que el gobierno pactó con los productores congelar los productos de primera necesidad como medicinas, pan y fideos. También estuvieron congelados hasta julio los productos derivados de la harina de trigo. Sin embargo estos últimos ajustaron el mes pasado, lo que explica que aún sin repunte en la actividad, la inflación de agosto se haya ubicado en 0,44% acumulando 6,92% en el año.
•Hay un techo
La gran pregunta que se hacen hoy las familias ecuatorianas es: ¿cuánto más van a subir los precios? La respuesta es simple: al estar dolarizado, los precios de Ecuador están convergiendo a los mismos niveles que los precios de EE.UU. Tarde o temprano, el valor de la mayor parte de los productos llegará a esos niveles y sólo podrán quedar rezagados los servicios, aunque únicamente por algún tiempo ya que deberán afrontar la presión de costos. El único costo que parece por el momento no se ajustará es el salario, donde empresarios y funcionarios dicen que son bajos porque su productividad es baja. «Acá se necesitan dos empleados para hacer el trabajo que en otros países hace uno», explica a este diario un industrial de Quito.
Con esa estructura, Ecuador tiene precios similares a los de una economía desarrollada, pero con una diferencia: sus ingresos no pueden compararse con los del país del norte y por eso, cada centésimo de inflación es recibido por la población como una nueva cachetada a los bolsillos.
Según datos del Banco Central de Ecuador, el salario real cayó 25% en el último año y medio. Así, el ingreso promedio de las familias sólo cubre 65% del costo de la canasta alimentaria básica dejando, según estimaciones privadas, 79% de los ecuatorianos por debajo de la línea de pobreza. En 1999 el nivel de pobreza se ubicaba en 46,3% y en 1997, según datos oficiales, era de 28%.
Desde el gobierno aseguran que la pobreza no es tanta y que el ingreso familiar en dólares ya está muy cerca del que existía antes de la dolarización. En pocos meses habrá cifras oficiales para defender o desestimar esta hipótesis, ya que al igual que en la Argentina, el año pasado se realizó el censo poblacional cuyos resultados aún están procesándose.
Pero para la mayoría de los ecuatorianos, hoy su poder adquisitivo se ha reducido notoriamente y para llegar a fin de mes han tenido que hasta duplicar las horas de trabajo, y enviar más miembros del hogar al mercado laboral (sobre todo la mujer que hasta ahora no tenía tanta participación en el mercado). Esos datos salen a la luz en una cifra: aunque el desempleo en Ecuador es sólo 8,1%, hay otro 35% de la población económicamente activa que trabaja, pero gana por debajo del salario mínimo.
En definitiva, la situación social de Ecuador hoy no es muy diferente a lo que era antes de la dolarización. Hasta ese momento, el exceso de emisión al que acudían los gobiernos para financiar sus gastos corrientes, también generaba niveles de inflación altos, que depuraban día a día los ingresos. Con la dolarización ya no hay emisión, pero en tanto no se encuentre la fórmula para aumentar la productividad, Ecuador tendrá que continuar conviviendo con precios de una economía desarrollada, salarios de un país subdesarrollado y un nivel de pobreza muy elevado.
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