Jerusalén - Mientras Israel no lograba salir de la conmoción por los tres atentados cometidos ayer en menos de 12 horas por activistas islámicos, los analistas resaltaban el hecho inédito de que uno de los comandos suicidas haya sido un árabe israelí.
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Esta fue la primera vez que un ciudadano israelí de origen árabe se inmola en un ataque, si bien muchos de ellos han prestado su apoyo a la lucha palestina.
Se trata de Mohamed Shaker Habeishi, de 48 años, de la aldea de Abu Snan, en la Galilea occidental, de la que hace unos años intentó ser su alcalde. Varios comentaristas dijeron que la facilidad con la que las organizaciones extremistas palestinas pueden reclutar árabes israelíes para perpetrar atentados prácticamente da por tierra con las repetidas propuestas para llevar a cabo una separación de ambos pueblos.
Mientras, el gabinete de seguridad de Sharon deliberó acerca del «plan de la línea de contacto». Se trata de otra idea para frenar los atentados extremistas, esto es la creación de una franja de seguridad a lo largo de la línea imaginaria que divide a Israel de Cisjordania. El gabinete aprobó el plan, pero rechazó la idea de declarar zonas militares cerradas por tiempo indeterminado. Es que el premier teme que tal declaración sea interpretada en Washington como una virtual anexión de territorios.
En un gesto destinado a demostrar la firmeza de la postura del gobierno, la policía israelí detuvo en Jerusalén al ministro palestino para los Asuntos de Jerusalén, ZiadAbu-Ziad, al ser hallado en la ciudad sin permiso. Es la primera vez que se produce un hecho de este tipo desde que se instauró la autonomía palestina, en 1994.
Cuando Israel descargó poco después de los atentados sus represalias militares contra varios objetivos palestinos, las calles de Gaza y de las principales ciudades de Cisjordania se vaciaron casi por completo y los alumnos fueron enviados de regreso a casa. La AP teme que el bombardeo israelí contra oficinas del movimiento Al Fatah, que preside Arafat, sea el preludio de más y más serios ataques e incursiones en territorio autónomo.
Antes de regresar de su visita a Rusia, la semana pasada, el premier insinuó que sólo la desaparición física de Arafat podría dar a la región una esperanza de paz. Pero Arafat está dispuesto a demostrar que sigue firmemente al timón del autogobierno palestino, para lo que podría reunirse esta misma semana con el canciller israelí, Shimon Peres, para negociar un cese del fuego.
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