Más de 2.000 soldados brasileños enviados a Salvador de Bahía para mantener el orden
Más de 2.000 soldados brasileños de tropas federales fueron enviados el viernes a Salvador de Bahía (noreste), sumida en el miedo y la violencia a causa de la huelga que la Policía civil y militar mantiene desde hace diez días.
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El gobernador del Estado de Bahía, César Borges, viajó a Brasilia para obtener el aval del Gobierno central para que el Ejército reemplace a la Policía.
El jueves por la noche, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, autorizó la intervención del Ejército para restablecer el orden en la ciudad cuyos bancos, escuelas y comercios permanecieron cerrados por miedo a los robos y ataques.
Unos 800 paracaidistas de Infantería viajaron desde Río de Janeiro el viernes hacia Salvador, tercera ciudad de Brasil, detrás de San Pablo y Río.
También llegaron soldados desde San Pablo y desde el interior del Estado de Bahía, señaló el coronel Gerson Ribeiro.
Según imágenes de la cadena de televisión O Globo, el viernes al alba varios comercios fueron robados y al menos hubo un hombre muerto. Sobre la violencia de los últimos días no se han reportado estadísticas oficiales.
Los comerciantes bajaron sus cortinas el jueves por miedo a los robos mientras que los bancos se mantuvieron cerrados para evitar los asaltos. Las escuelas cerraron sus puertas y la población evita salir a las calles por temor a ataques de bandas de delincuentes.
El viernes por la mañana la situación no había cambiado. Sólo el 40% del transporte público funciona y la población espera ver al Ejército patrullando las calles para salir.
Borges rehúsa negociar con los cientos de huelguistas, que ocupan cuarteles y varias comisarías, mientras que la Policía Militar -encargada del orden en Brasil- no entregue sus armas.
Los huelguistas exigen a las autoridades locales un aumento de sueldos de 100%, que elevaría los salarios mensuales a 500 dólares, en lugar del 14% que les habían dado. Exigen igualmente el reintegro de 68 policías expulsados y que sean liberados un teniente y un sargento presos por distribuir panfletos.
El jueves 380 policías militares, responsables de la vigilancia de las penitenciarias estatales, se sumaron a la huelga.