Los restos del cantante cuartetero Walter Olmos fueron velados ayer en la casa de su madre en Catamarca, provincia natal del popular artista, ante una multitud de familiares y fanáticos que se acercaron para darle el último adiós.
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En tanto, se afianzó ayer la hipótesis de que la muerte provocada por el balazo que él mismo se pegó en la cabeza en la noche del sábado habría sido causa de un macabro juego de Olmos con un arma que había obtenido por temor a la inseguridad.
Un avión de la gobernación catamarqueña trasladó en la madrugada el cadáver de Olmos hasta la provincia, cuyo féretro fue acompañado por la madre, Noemí del Valle Nieto, su pareja, Luis Obregón y su productor Luis Saadi.
Se realizó una misa de cuerpo presente en la Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle, en tanto, que la inhumación fue realizada en el cementerio Fray Mamerto Esquiú, ceremonia en la que participaron miles de personas y el gobernador de Catamarca, Oscar Castillo.
Bien temprano, en el Aeroparque Jorge Newbery de Capital Federal, cuando el cajón con el cadáver era trasladado hacia Catamarca, la madre de Olmos y su novia, Vanessa, protagonizaron un incidente al tomarse a golpes de puño y acusarse mutuamente por la muerte del cantante.
Se hace sólida, en tanto, la hipótesis de que el sucesor del «Potro» Rodrigo se mató a raíz de un juego que él mismo inició con un arma de fuego Bersa calibre .22 largo. José Luis Gozalo, empresario representante artístico de Olmos, volvió ayer a insistir en que el joven cantante, de apenas 20 años, «disfrutaba del éxito, tenía cosas de muy chico, y su muerte fue un juego». Javier Narváez, uno de los músicos coincidió con Gozalo y dijo que Olmos «estuvo todo el día jugando con la pistola, apuntando y gatillando» el arma a sus compañeros y aseguró que se trató de un «juego fatal», ya que «en ningún momento pensó en suicidarse».
La investigación se dirigirá ahora hacia el dueño del arma y las personas que atestiguaron el momento en que Olmos se pegó el tiro en la habitación del hotel San Cristóbal Inn: un locutor de la banda, dos músicos, un sonidista y un hermano de Vanessa. Esta última señaló ayer ante la TV que «los músicos tienen que decir la verdad» para esclarecer la muerte.
En lo que respecta al dueño del arma, según la investigación, se trata de «un allegado al joven cantante y reside en Catamarca» y ahora deberá declarar ante el juez de instrucción Mariano Bergés, quien también aguarda el resultado de pericias toxicológicas sobre Olmos.