3 de julio 2001 - 00:00

Omisión que sorprende

La Cancillería y el Ministerio de Justicia se encontraron con una sorpresa desagradable cuando ayer se abocaron a analizar el expediente de la detención y trámite de extradición del ex marino Alfredo Astiz.

En la exposición de los hechos de violación de los derechos humanos presentados por el Ministerio del Interior italiano que justifican el pedido de captura no aparece el nombre del ex marino. Es decir, el gobierno de Italia libró una orden de detención internacional contra Alfredo Ignacio Astiz, la jueza María Servini de Cubría ordenó su captura pero en el detalle de los hechos delictivos imputados por la Justicia de Italia no figura Astiz.

El pedido a la Justicia argentina llegó luego de que el pasado 28 de junio el ministro de Justicia italiano, Piero Fassino, aprobó la petición del fiscal Francesco Caporale para someter a investigación a Massera y a otros militares argentinos y no está el ex represor conocido como «ángel rubio».

El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini fue el primer blanco del sofocón pues el intríngulis ahora es develar si corresponde a la asesoría jurídica de la Cancillería la misión de devolver el expediente italiano o solicitar una rectificación del pedido de captura del gobierno de Italia. En este esquema, la jueza federal María Romilda Servini de Cubría quedaría en la incómoda situación de tener que revisar la orden de detención y captura del ex represor.

En cambio, el ministerio de Jorge de la Rúa se mantuvo al margen del asunto y sólo desplazó sus operadores hacia el edificio Libertador, para intercambiar opiniones con los asesores del ministro Horacio Jaunarena. El pedido de captura de la controversia consta de tres hojas con el membrete del Ministerio del Interior italiano: la primera es la ficha con los datos de filiación de Astiz en donde se consigna la solicitud de captura y un encuadre de los delitos. La segunda hoja tiene los datos de filiación de Jorge Vildoza, se consigna el pedido de captura y encuadre de los delitos.

La tercera hoja -motivó las dudas sobre la detención-que es el fundamento de la captura dice: «Breve exposición de los hechos: los hechos vienen englobados en una dramática serie de violencias, secuestros, torturas y homicidios (aunque muchos cadáveres no han sido jamás encontrados 'desaparecidos') ocurridos durante la dictadura militar que durante los años 1976 hasta 1983 gobernó Argentina.

En relación a una serie de declaraciones de testigos sobre las vicisitudes del Sr. Giovanni Pegoraro, Susana Pegoraro y de Angela María Aietta (desaparecidos) se puede afirmar que los mismos fueron internados en 1976 y 1977 en un centro clandestino de detención realizado en el interior de la 'ESMA', que corresponde a la Escuela de Mecánica de la Marina, desde donde salían los ya conocidos vuelos de la muerte. En particular modo Susana Pegoraro y su propio padre Giovanni Pegoraro fueron secuestrados el 18 de junio de 1977 mien-tras ella estaba embarazada al cuarto mes.

La misma tuvo una niña, pasó los momentos de la detención con la señora Sara Solarz de Osatinsky, no fallecida en esa ocasión, la cual ha afirmado que actualmente esta niña fue hallada en la casa de un suboficial de marina de nombre Policarpo Vázquez. Esta persona en la actualidad es objeto de un procedimiento penal en la Argentina por substracción (sic) de menor.

Según varias declaraciones de otras personas que han sobrevivido al cautiverio, involucran en estos casos al militar argentino Emilio Eduardo Massera que mantenía contactos directos con el militar Jorge Raúl Vildoza y Jorge Eduardo Acosta, respectivamente comandante y subcomandante del grupo tarea 3.3.2, responsables de vuelos de la muerte antes citados. »En caso de localización se ruega procedan a su detención provisional a fines de extradición hacia Italia, informando a la mayor brevedad posible esta OCN Roma. »La documentación extradicional será enviada por los rituales canales diplomáticos. »Gracias por la colaboración. Interpol Roma.»

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