5 de junio 2001 - 00:00

Un amor contrariado fue la razón de la matanza

Katmandú, Nepal - Detrás del asesinato de la familia real de Nepal a manos del príncipe heredero emerge una historia de amor imposible y luchas familiares dignas del Romeo y Julieta de Shakespeare.

La oposición de la reina Aishwarya al matrimonio de su hijo había sido implacable desde que los dos jóvenes iniciaron su relación hace 10 años. El futuro monarca fue enviado a estudiar a Londres y más tarde a Australia en un intento de alejarlo de Devyani Rana, hija de una poderosa familia rival que gobernó el pequeño reino del Himalaya hasta mediados del siglo XX.

El príncipe Dipendra, de 29 años, sabía que la disputa entre él y su madre se había convertido en un problema de Estado cuando el pasado viernes por la noche acribilló a balazos a sus padres, a dos de sus hermanos y a otros ocho miembros de la realeza en el palacio de Katmandú, en la capital del país.

«Si te casas con ella, el rey será tu hermano menor», había amenazado la soberana, según la prensa india.

Aishwarya se oponía a la elección de su hijo por tres motivos: no creía en los matrimonios por amor, pensaba que la novia era demasiado mayor pese a tener poco más de 20 años y no soportaba que el príncipe se casara con alguien que no fuera de sangre azul a 100% -la madre de la joven era plebeya-y que además procedía de una familia con la que llevaba años enfrentada. La historia de la ascendencia de los Rana comienza en 1846, cuando el general Jung Bahadur Rana se autonombró primer ministro. Desde entonces, la influyente familia ha sido cuna de líderes políticos y potentados. La propia reina, de fuerte carácter y gran influencia sobre el fallecido rey Birendra, era de ascendencia Rana, pero pertenecía a un clan rival.

• Excesos

En los últimos años, y al tiempo que el príncipe se hacía mayor, las disputas sobre la futura esposa del hombre destinado a ser rey se habían agravado. Los reyes se habían mostrado dispuestos a perdonar todos los excesos de su hijo, incluidas las constantes borracheras, su supuesta adicción a la cocaína y las escapadas con su novia a islas paradisíacas, si se casaba con alguna de las candidatas que la reina tenía en mente.

La primera de ellas, una joven aristócrata, se cansó de esperar y finalmente contrajo matrimonio el pasado año. La reina nepalí, temiendo que pudiera ocurrir lo mismo con su segunda opción, decidió convocar a toda la familia el pasado viernes para anunciar una buena noticia: la boda del príncipe con
Garima Shah, una joven perteneciente a la misma facción de los Rana que ella.

El heredero de la Corona reaccionó marchándose de la habitación y regresando poco después armado con un rifle de asalto M-16 y una pistola. «La primera en ser tiroteada fue la reina», confirmó la policía nepalí.

«Sólo me importan Devyani y Nepal», había dicho repetidamente el príncipe, que después de la masacre se disparó en la sien. Fue ingresado en coma y mantenido con respiración asistida hasta el domingo, cuando dejó de respirar.

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