27 de noviembre 2002 - 00:00

Un desaliento a la inversión

Un desaliento a la inversión

















En la década del '90, la Argentina produjo un proceso de desregulación económica, en medio de un sistema democrático, con pocos paralelos en el campo internacional. El resultado de esa decisión política fue legitimado, en todos los casos, por leyes que aprobó el Congreso.

• El avance tecnológico que produjeron las privatizaciones mejoró sustancialmente la calidad de vida de los argentinos, principalmente de sus habitantes más pobres, porque aquellos que disponen de recursos tienen siempre la posibilidad de obtener de alguna manera esos servicios.

• Este avance tecnológico fue el producto de una inmensa inversión en infraestructura que vino del exterior, por créditos que tomaron en dólares las empresas a cargo de los servicios. Explicar, como se intenta sostener, que debieron haberlo hecho con fondos propios implica, por parte de quien defiende este argumento -en el mejor de los supuestos-, una expresión de ignorancia básica.

• El cambio de modelo

• El retorno de la inversión -parece un argumento perogrullesco-son las tarifas que las empresas le cobran al usuario. Cuando la Argentina derogó la Ley de Convertibilidad y pesificó las tarifas de los servicios, adoptó una decisión unilateral destruyendo las bases jurídicas de los contratos bilaterales que había convenido como Estado con los inversores. Cualquier argumento que intente justificar esta decisión no hace más que complicar la solución.

• El primer efecto de esa decisión es que hoy no se está instalando un metro más de cables de alta tecnología, ni caños que transporten el petróleo ni el gas, ni nuevos procesos para la purificación del agua. La Argentina ha ido desapareciendo, día a día, de los planes de inversión de las grandes compa-ñías atrapadas, también como en un corralito, con sus inversiones hundidas en el país.

• La respuesta y el razonamiento de los futuros inversores en riesgo argentino serán los siguientes: «Cuando tengamos que calcular la rentabilidad en este país incluiremos en nuestra propuesta original un adicional para cubrir los tiempos de la auditoría, de manera tal que el plazo para recuperar la inversión y obtener ganancias sea el más breve posible». Esta es una convocatoria y una consecuencia imaginativa hacia el absurdo, para que se cumpla lo que se quiere evitar: la invasión del «capital golondrina».

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