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Un médico argentino, víctima de un ataque suicida en Israel
El doctor Goldin estaba esperando un transporte público para llegar hasta el Hospital de rehabilitación Lowenstein, en el que trabajaba desde hacía 22 años. El activista suicida hizo explotar la bomba al llegar el autobús a la parada.
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, responsabilizó a la Autoridad Palestina por el ataque, porque no logra imponerse a los grupos extremistas. «La Autoridad Palestina es responsable por el terror, y la hacemos responsable también del acto criminal que tuvo lugar ayer», dijo Sharon a la prensa en Jerusalén. Uno de los asesores del líder palestino Yasser Arafat, Tayeb Abdel Rahim, rechazó las acusaciones israelíes.
El nuevo atentado suicida pone en duda las posibilidades de pacificar la región, justo cuando militares palestinos e israelíes habían reiniciado la cooperación en materia de seguridad.
Negociaciones
El canciller israelí, Shimon Peres, quien había admitido el viernes que mantenía negociaciones secretas con líderes palestinos, dijo que la bomba no debe destruir las posibilidades de diálogo. «Seguiremos hablando para ver si podemos poner fin a la violencia», dijo.
Mario Goldin, de 53 años, era un médico que quería hacer olvidar el dolor. Llegó a Israel desde la Argentina en 1977 y trabajaba en el Hospital Lowenstein de rehabilitación, ubicado en Kfar Saba. Allí fue uno de los creadores de la Clínica del Dolor.
El profesor Yaakov Hart, director del hospital, contó anoche a Ambito Financiero que el doctor Goldin era muy exitoso en su trabajo. «Hace 15 años, decidió dedicarse a la cura del dolor y se ganó el cariño y el agradecimiento de los pacientes, muchos de ellos afectados en accidentes de tránsito; otros, en el frente de batalla; y algunos, como él, víctimas de atentados terroristas.»
El profesor Hart relató que a su mesa, en la dirección del Hospital, llegaban constantemente cartas de agradecimiento al doctor Goldin por parte de pacientes liberados por él de la tortura del dolor.


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