La línea de financiamiento productivo otorgó más de $3,5 billones a PYMEs en dos años

El programa de financiamiento para la inversión productiva ofrece tasas de interés de 64,5% para proyectos de inversión y del 74,5% para otros destinos.

En dos años la Línea de Financiamiento a la Inversión Productiva (LFIP) otorgó $3.585 miles de millones (billones en español) a más de 350.000 Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) de todo el país, con desembolsos por aproximadamente $3.585 miles de millones y, del total, hasta noviembre de 2022, aproximadamente el 86% correspondió a la financiación de capital de trabajo y el resto, a la línea que financia proyectos de inversión.

Al analizar el tamaño de las MiPyMEs que fueron asistidas con esta línea de financiamiento, se destaca que casi la totalidad de las empresas (94%) registraban una dotación de personal menor a 100 empleados en el momento en que pidieron el crédito. Además, se estima que el 20,7% del total de personas con trabajo registrado en relación de dependencia del sector privado argentino pertenecen a empresas tomadoras de financiamiento con LFIP.

Las tasas de interés para estos créditos actualmente se ubican en el 64,5% (tasa nominal anual, TNA) cuando el destino de la financiación es un proyecto de inversión y en el 74,5% para el resto de los destinos.

Se trata de uno de los principales programas de estímulo crediticio dispuestos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), a través del cual direcciona una porción del fondeo bancario hacia el sector productivo y que tiene como objetivo fomentar la producción de modo de contribuir al desarrollo económico y a la generación de empleo.

Cómo nació la línea de financiamiento

La Línea de Financiamiento a la Inversión Productiva fue creada por el Directorio del BCRA el 15 de octubre de 2020, a través de la Comunicación “A” 7140, en la cual dispuso que los bancos deberían destinar un porcentaje de sus depósitos para otorgar créditos a tasas bajas tanto para proyectos de inversión como para financiar capital de trabajo.

Según la disposición actual, las entidades más grandes (las denominadas del Grupo A) deben mantener un saldo de estas financiaciones que sea al menos del 7,5% de sus depósitos del sector privado en pesos de septiembre de 2022, mientras que las entidades de menor envergadura deben cumplir con un cupo equivalente al 30% del de las entidades grandes. Con el objetivo de continuar facilitando el financiamiento al sector productivo, en septiembre último el BCRA extendió hasta marzo de 2023 la vigencia de esta línea.

Los bancos más activos y los menos

En cuanto al grupo de entidades que se mostró más activo en el otorgamiento de estos créditos, se destaca el rol de los bancos públicos, que concentran el 48,6% del saldo total, un aumento de más de 7 puntos porcentuales respecto al 41,2% que concentraban en octubre de 2021.

Los bancos privados de capital extranjero, en tanto, hoy tienen una participación del 27,5% del total otorgado, prácticamente sin cambios respecto al 27,7% que tenían un año atrás, mientras que los bancos privados de capital nacional perdieron terreno entre octubre de 2021 y octubre último, reduciendo su participación del 31,3% al 23,9% actual.

“Uno de los puntos destacables de este programa de estímulo es su rol como una herramienta de inclusión financiera. De hecho, desde julio último se estima que a través de la LFIP se incorporaron al sistema financiero más de 2.800 empresas que nunca habían tenido financiamiento bancario, mientras que, desde su lanzamiento, en noviembre de 2020, el programa ya bancarizó a casi 15.000 nuevas empresas”, según el último Informe de Estabilidad Financiera publicado por el BCRA, que también destaca el bajo nivel de mora que hasta ahora registra esta línea.

En concreto, el ratio de irregularidad de quienes mantienen préstamos canalizados a través de LFIP se mantuvo en torno al 0,6%, bastante por debajo del indicador correspondiente al total de empresas, que se ubica en el 3,2%.

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