En medio de la aceleración inflacionaria que se produjo tras el piso de mayo de 2025, los salarios salarios no lograron ganar terreno y, por el contrario, perdieron poder adquisitivo mes a mes desde septiembre del año pasado. La pauta del 2% para las paritarias continúa fuerte, aunque los haberes de convenio durante abril habrían tenido subas por encima de la inflación -gracias a las sumas fijas-, según CP Consultores.
La mediana de incremento salarial prevista para 2026 en las empresas pasó del 22% al 26% entre la primera y la segunda edición del estudio, según el relevamiento TISA (Tendencias de Incrementos Salariales en Argentina) de Mercer. Del estudio participaron 510 compañías con operaciones en el país.
El aumento va en línea con la proyección de inflación con la que trabajan, perteneciente a Latin Focus, y se ubica por debajo del REM, en torno al 25,8%. La reconfiguración de la expectativa de inflación para 2026 generó que las empresas corrigieran al alza las actualizaciones salariales.
La dinámica aparece en un contexto complejo para los ingresos, donde los salarios privados acumulan una baja de 4,8% de su poder de compra desde noviembre de 2023, mientras que los salarios públicos ya perdieron 17,03% real, según el cálculo de Ámbito en base a datos oficiales. Si se desagrega entre haberes nacionales y provinciales, la caída alcanza el 35,8% y el 9,2% real, respectivamente.
La pauta del 2% y el peso de las sumas fijas
En las negociaciones colectivas, por su parte, continúa pesando la pauta salarial oficial del 2% y la mayoría de los acuerdos firmados en los últimos meses quedaron por debajo de la inflación mensual. Aunque abril sería la excepción, desde CP Consultores también advierten que la suba real del cuarto mes del año sería puntual gracias a tres motivos: "i) la desaceleración inflacionaria, ii) sumas fijas más abultadas y iii) renegociaciones en gremios con ajuste trimestral".
En esa línea, crecen los gremios que utilizan una suma fija para paliar la aceleración de la inflación. Un 81% de los 21 convenios obtuvo sumas fijas durante marzo de 2026, frente al 52% de un año atrás, según CP Consultores.
Hasta abril, las empresas dieron un 10% de aumento, mientras que en el primer cuatrimestre del año la inflación fue del 12,3% según datos oficiales del INDEC -que habría sido aún más alta con el IPC en base a la ENGHo 2017/18, del 13%, según Equilibra-.
En las compañías dominaron los aumentos cuatrimestrales: el 33% de las empresas planea otorgar tres aumentos salariales durante 2026, mientras que el 25% prevé cuatro revisiones y solo un 10% continuará con esquemas de cinco o más ajustes en el año.
La desaceleración es significativa si se compara con 2025, cuando el 51% de las compañías todavía aplicaba cuatro o más incrementos anuales. Si bien el mercado de actualizaciones está volviendo a esquemas más previsibles, buena parte de las decisiones empresarias siguen atadas a la evolución de la inflación y del consumo.
De hecho, el 61% de las compañías aseguró que define sus incrementos mediante una combinación de variables, entre ellas inflación, mercado y paritarias. Apenas el 11% afirmó trasladar íntegramente la inflación a los salarios y un 13% lo hace en base al desarrollo del mercado.
Por sectores, las proyecciones más altas para 2026 aparecen en Ciencias de la Vida vinculada a dispositivos médicos, con un incremento del 31% para la mediana, seguida por Packaging (30%), automotrices y bancos (29%). En el otro extremo, medios y entretenimiento, biotecnología y algunas ramas tecnológicas proyectan aumentos de entre 22% y 23%.
A la par, la sucesiva pérdida del poder adquisitivo de los salarios generó un deterioro financiero de los trabajadores, con algunas empresas tomando medidas para ayudar a paliar esta situación (22% tiene programas o talleres de educación financiera y un 16% ofrece beneficios o préstamos para emergencias financieras). El 43% de las empresas, en tanto, reconoció que actualmente no aplica ninguna medida específica para mejorar el bienestar financiero de sus empleados, aunque algunos manifestaron interés en desarrollar herramientas de asistencia.
El diagnóstico del sector privado coincide con el deterioro que reflejan los indicadores oficiales: aunque la inflación desaceleró respecto de los picos de 2024, los ingresos todavía no logran recomponerse. Y las empresas, lejos de anticipar una recuperación del salario real, trabajan con una premisa conservadora para el resto del año.