26 de marzo 2024 - 08:00

Meditación para niños: 6 claves para empezar y compartir en familia

Realizar esta práctica trae muchos beneficios, tanto para los adultos como para los más chicos. Enterate todos los detalles.

Meditación para niños, la prática ideal para su desarrollo.

Meditación para niños , la prática ideal para su desarrollo.

La meditación es reconocida por sus múltiples beneficios para el bienestar físico, mental y emocional, tanto de adultos como de niños. Sin embargo, muchos se preguntan si es recomendable inculcar este hábito desde la infancia.

Los expertos sugieren que los niños que practican diariamente la meditación pueden desarrollar mejor su autoestima y conectar más consigo mismos y el mundo que los rodea.

Beneficios de la meditación para niños

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Meditación para niños.

Meditación para niños.

La meditación tiene múltiples beneficios. Estos son algunos:

  • Concentrar la atención.
  • Fomentar la relajación.
  • Ayudar a disminuir el estrés.
  • Favorecer el descanso.
  • Desarrollar habilidades cognitivas y sociales.
  • Generar mayor empatía, compasión y tolerancia.
  • Promover la escucha activa y la paz mental.
  • Estimular la comunicación eficaz, tanto intra como interpersonalmente.

Desde los tres años, esta práctica les permite a los niños aumentar la producción de sustancias naturales relacionadas con la felicidad y la calma, como la dopamina, las endorfinas, la serotonina y la oxitocina, al tiempo que reduce el cortisol y la adrenalina asociados al estrés cotidiano.

6 tips para que tu hijo empiece meditación

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Las claves para iniciar a un niño en la meditación incluyen:

  • Buscar un momento en las agendas diarias para compartir juntos, preferiblemente de 15 a 20 minutos libres de obligaciones.
  • Elegir un lugar tranquilo, ya sea dentro de la casa o en la naturaleza.
  • Dejar de lado las distracciones como el celular y las pantallas, y llevar únicamente elementos relajantes como un mat de yoga o una manta.
  • Adoptar una postura relajada, sentados con la espalda recta y las manos abiertas.
  • Cerrar suavemente los ojos y dirigir la atención hacia el interior, especialmente hacia el espacio del corazón.
  • Respirar conscientemente, inhalando y exhalando lentamente seis veces para relajarse y conectar con el mundo interno.

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