Charlas de quincho

Secciones Especiales

Llegó la primavera y se superaron los 180 días de restricciones por la pandemia, con cierto "amesetamiento" aparente de casos en Capital y Gran Buenos Aires, mientras que explotó el interior. También explotó la política.

Y llegó la primavera, y se superaron los 180 días de restricciones por la pandemia (ahora prolongadas hasta el 11 de octubre), con la gente ya muy cansada, pero con cierto “amesetamiento” aparente de casos en Capital y Gran Buenos Aires, mientras que explotó el interior. También explotó la política que viene dominando todos los frentes. Otro banderazo de fin de semana, el “distanciamiento” y no justamente social, de Horacio Rodríguez Larreta con el Ejecutivo Nacional después de la quita de recursos y la presentación, seguramente hoy mismo, del amparo por los fondos de la Ciudad. El ambiente enrarecido, el cepo al dólar también refortalecido, el tema judicial y el hartazgo de la sociedad agotada por los temas sanitarios, políticos y por una economía muy complicada, fueron los temas en todas las reuniones (virtuales presenciales) de los últimos días. Veamos:

Realmente el clima comenzó a ayudar bastante a los gastronómicos que, con veredas, y ahora también jardines y terrazas, pudieron comenzar a atender al aire libre, lo que sumado al déficit de salidas que tiene la gente, les garantiza bastante demanda, sobre todo en algunas zonas que muestran más movimiento, aunque son muchos los que quedaron por el camino y aumenta la oferta de locales vacíos, tanto en las ciudades grandes como en las más chicas. Igual, no todos se animan a salir todavía, y para colmo, hay poco circulante. De hecho, varias reuniones de los últimos días entre empresarios de la alimentación dan cuenta de las caídas que comienzan a registrar, incluso, los alimentos más inelásticos como las harinas, también los lácteos frescos (quesos duros y otros productos más “caros” ya había caído antes), y ahora se prevé que también la carne vacuna que vino sosteniéndose va a sufrir mermas en la demanda interna. Algunos de los empresarios consideraban que el sostenimiento de los primeros meses se dio, en parte, por el incremento de los planes de ayuda, el IFE, etc., que aunque provocaron cambios en la demanda, mantuvieron los volúmenes globales. Ahora, sin embargo, habría comenzado a registrarse caída real, lo que también estaría justificando la reaparición de las protestas (en la 9 de Julio, en la Panamericana, etc.) de grupos sociales y donde al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo no le está yendo demasiado bien.

Mientras en voz baja varios gobernadores comienzan a quejarse por los nuevos números de la coparticipación, donde no todos (ni aún dentro del oficialismo) parecen haber tenido la misma suerte, varios funcionarios nacionales hacen malabares para tratar de imponer algunos temas en la agenda, aunque sea en la mediática, para dar alguna proyección al Gobierno que lo saque del cortísimo plazo, pero prácticamente no lo logran. De hecho, hasta al propio presidente Alberto Fernández, muy complicado últimamente, le organizaron un acto de agricultura familiar, con indigenistas, micro productores, etc., en el que cosecho muchas más criticas que felicitaciones. Claro, no cayó demasiado bien que mientras sectores muy importantes de la producción están en situación crítica, el Gobierno destine parte de los más que escasos recursos a áreas que no tienen capacidad de reacción y que ya son atendidas desde lo social. “Lo mejor de ese día, fue Dylan”, señaló sarcástico un funcionario que había estado presente en Olivos y presenció la foto con el perro presidencial en el centro de la imagen.. Bastante más duro fue el ex titular de la bancada justicialista del Senado, Miguel Ángel Pichetto, que en una reunión virtual organizada por la agrupación FARO, de la que participaron alrededor de 400 personas (no solo del Justicialismo), afirmó que “esta cuarentena sirvió para la destrucción sistemática de la economía”, y agregó que faltan explicaciones y un plan. “En política el silencio no es salud”, dijo, y agregó que también “hay épocas de adversidad y hay que saber afrontarlas”. Igual que la dirigente del ARI, Elisa Carrió, también Pichetto fue crítico con la Iglesia. “Hay sectores (de la Iglesia) que actúan equivocadamente. La mirada del pobrismo es igualitaria hacia abajo, y no tiene nada que ver con lo que piensa y siente nuestra sociedad”, dijo antes de preguntarse: “¿Cuando va a volver a trabajar la Argentina?”

Esta vez no fue reunión virtual sino un almuerzo de reencuentro de dirigentes de centro derecha en la casa del dirigente conservador Alberto Allende Iriarte. Pastel de carne, flan y vinos para que, Ricardo López Murphy, José A. Romero Feris y Guillermo MacLoughlin intercambiaran opiniones sobre posibles armados electorales para el año que viene. Esta vez se agregó el ex diputado Daniel “Chicho” Basile, que representaba a los peronistas de derecha “auténticos”. Se anunció allí que los partidos Demócrata y Autonomista, las únicas agrupaciones centristas con personería política, unirán fuerzas en una confederación a la que buscan sumar partidos provinciales. Con esa estructura quieren generalizar la elección legislativa sumando los puntos que logren en todo el país.

Por supuesto que esta es la pregunta de la mayoría de los empresarios, aunque algunos datos de analistas económicos, nada tranquilizadores, indican que recién para fines de 2024 se puede volver al nivel que tenía el país a mediados del año pasado. Esto, la reaparición del expresidente Mauricio Macri y, más aún, las nuevas declaraciones de otro ex, Eduardo Duhalde, fueron la comidilla en todos los encuentros, hasta sociales, de los últimos días en los que, por supuesto, el shock del dólar, también compartió cartel.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario