Charlas de quinchos

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Una nueva prórroga de las restricciones por la pandemia, ahora hasta noviembre, en la semana en que se cumplen ya 222 días de que se decretara. Para la numerología, "el comienzo", y de eso se aferran varios funcionarios en un período, tal vez, más complicado aún que el precedente. Es que el dólar ya "araña" los $200, y las pérdidas humanas oficiales por el covid seguramente treparán por arriba de los 30.000.

Una nueva prórroga de las restricciones por la pandemia, ahora hasta noviembre, en la semana en que se cumplen ya 222 días de que se decretara. Para la numerología, “el comienzo”, y de eso se aferran varios funcionarios en un período, tal vez, más complicado aún que el precedente. Es que el dólar ya “araña” los $200, y las pérdidas humanas oficiales por el covid seguramente treparán por arriba de los 30.000. También mañana se cumple un año de la elección que llevó de nuevo al poder a la fórmula Fernández-Fernández, y los 10 años de la desaparición física del expresidente Néstor Carlos Kirchner. Todo esto se charló en zooms, reuniones virtuales, y también presenciales, que aumentan cada vez más junto con la cantidad de casos. Y, si bien la economía está complicada, lo más enrarecido sigue siendo la política, tanto en el oficialismo como en la oposición que sigue sin encontrar un líder. Intrusamientos y tomas de tierras se siguen multiplicando ante la aparente ambigüedad del poder judicial, mientras provocó no pocas especulaciones la desaparición de 14 cajones de balas calibre 7,62 (unas 24.000 balas) del Batallón Ingenieros M6 de Neuquén. El suboficial a cargo se quiso “detonar” con trotyl dentro de su auto. Veamos:

Película. Solo las lluvias del fin de semana aplacando sequía y ánimos caldeados, dieron un poco de respiro mientras sigue la cuenta regresiva sobre la Corte de Justicia que debería expedirse ya sobre el caso de los 3 jueces, aunque el tema perdió mucho de su mediatez al ser superado por nuevos acontecimientos, que vuelven a centrarse sobre cuestiones de propiedad privada. Pero, si bien todo estaba centrado en los casos de supuestos mapuches en Mascardi, El Foyel, San Isidro, y también en el varias veces postergado Guernica que sigue sin resolverse, hace pocos días surgió un n nuevo caso que se llevó toda la atención. Si fuera una película o un libro, sería best seller al contar con todos los condimentos para lograrlo: nombres conocidos, opositores, disputas familiares, algo de glamour, mucho de escándalo, intrigas, asociaciones entre extremos, y mucho de cuentas pendientes, entre otros condimentos. Así, el caso, Etchevhere, como ya se conoce a la disputa familiar entre los hermanos (y la madre) que ya tiene varios años, ahora escaló en forma exponencial con la irrupción del controvertido Juan Grabois y el más cuestionable aún Proyecto Artigas, de la mano de la única hermana mujer -Dolores- más caracterizada por su audacia, que por ninguna otra cuestión. La demora judicial en expedirse, y el hasta ahora escaso sustento que demostró el juez para garantizar la transparencia y la constitucionalidad del proceso, determinaron nuevas movilizaciones en el norte de Entre Ríos (donde está el campo “ocupado”), que para muchos podrían escalar en la medida que no se resuelva, tal como ocurrió en junio con el Caso Vicentin. Pero además, el asunto está teniendo derivaciones de todo tipo, desde los enojos entre las entidades del campo, no todas dispuestas a salir en defensa abierta de uno de los hermanos, Luis Miguel, el ex de la Rural, y exministro de Agricultura de Macri (de no demasiado lucido desempeño), hasta los que sospechan que también eligió el “alto perfil” de su propio caso, para abonar a su futuro político en la provincia, algo que nunca ocultó. Por supuesto que estas cuestiones no invalidan en nada la postura respecto a la propiedad privada, aunque enturbian las relaciones, y la mayoría hubiera preferido que la cara visible de las negociaciones fuera algún profesional, apoderado o representante, que le quitara otras sospechas a la cuestión. Pero también ayer a última hora se dispersó el rumor de que también se había intentado ocupar el campo de un ex gobernador de Corrientes, también ruralista (aunque de CRA), aunque las versiones indicaban que el personal del establecimiento había impedido el avance…..

Rumores de renuncias. Estas cuestiones, lo de Guernica, y las complicaciones por diferencias dentro mismo del Gabinete,, siguieron alimentando los rumores de renuncias (varios funcionarios se quieren ir, y a otros los quieren alejar), desplazamientos y enroques, que den más aire al Gobierno que, de una forma o de otra, deberá seguir liberalizando actividades productivas, después de 8 meses de trabajo a medias y con una caída profunda de la actividad. En ese contexto, las versiones sobre un plan económico que se le habría encargado al exministro Roberto Lavagna, y el aborto del proyecto por las pretensiones (excesivas para muchos) del octogenario economista, se alternaban con las de Sergio Massa pidiendo lo mismo a la dupla Redrado-Bossio; o del gobernador Juan Schiarteti, para algunos como coequiper de Horacio Rodríguez Larreta, mientras que otros asignaban al caudillo cordobés, un rol mucho más cercano al Frente para la Victoria. En todo caso, lo que no es discutible es que la usina de rumores (a favor y en contra) “arde”, y que las internas en el Gabinete ya no son ocultables. Todo esto mientras se desmiente que pueda haber cualquier cambio, y también hay nerviosismo por el nivel que puede alcanzar el dólar blue que, hasta ahora, parece no tener techo.

Vamos a terminar con un chiste de vida urbana:

Una mujer, su esposo y sus ocho hijos están esperando por la noche al colectivo en la parada. Poco después, se suma a ellos un ciego con su bastón blanco. Cuando llega el vehículo, casi repleto, descubren que sólo queda lugar para la mujer y los hijos, y el conductor les advierte que ese es el último colectivo del día. Ante esa circunstancia el hombre, bastante contrariado, se ve forzado a hacer el trayecto a pie, y guiar al ciego. A las pocas cuadras, el golpeteo del bastón de éste contra el piso empieza a poner nervioso a su acompañante. Y unas cuadras más allá le dice, tratando de sonar lo más amable posible en medio de su fastidio:

--Discúlpeme, señor, pero si usted le pusiera una goma a la punta de su palo caminaríamos en silencio.

--Discúlpeme usted, señor --responde el ciego--, si usted hubiese hecho lo mismo ahora estaríamos viajando en colectivo.

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