La Argentina seduce cada vez más a los inversores en turismo, locales e internacionales, atraídos por la convicción de que este proceso positivo durará «al menos diez años más». Así lo entiende Vicente Cirillo, director de desarrollo de la cadena de hoteles de lujo Radisson, experto en la generación de negocios y un convencido de que el país tiene muchos argumentos, por fuera de la cotización del dólar, para atraer a las grandes firmas hoteleras.
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Claro que la Argentina siempre tendrá sus particularidades y, si bien los negocios fluyen, existen algunas trabas, como las altas tasas de interés o la falta de vuelos. «Es elogioso para el sector turístico del país que el interés por invertir siga creciendo, pese a que iniciar un negocio sea más complicado que en países de Europa o los Estados Unidos», plantea Cirillo.
El incremento de la llegada de turistas desde todo el mundo ha colocado al sector entre los principales rubros exportadores de la Argentina. Este crecimiento es acompañado por la inversión hotelera sostenida, que se calcula en unos u$s 800 millones anuales. El caso de Radisson se suma a la lista de capitales que llegan, ya que esta cadena con más de mil hoteles en todo el mundo llega recién ahora al país y, según indica Cirillo, representará una inversión de alrededor de u$s 70 millones en cinco años.
«JOINT VENTURE»
Periodista: ¿Cómo se inicia un negocio hotelero en la Argentina?
Vicente Cirillo: Las cadenas normalmente no son las que hacen la inversión. Nosotros nos asociamos con inversionistas locales y con desarrolladores del país y del exterior, generando un «joint venture». Hay casos en que recibimos inversionistas que nos proponen hacer un hotel. Por ejemplo, en la Argentina puede pasar lo siguiente, alguien nos dice: «Yo tengo un terreno en Puerto Madryn, me interesaría hacer un hotel. ¿Cómo hago? ¿Me ayudan económicamente?». Entonces le digo: «Nosotros no financiamos negocios hoteleros», pero sí le puedo decir que estamos relacionados con inversionistas del exterior que les interesa venir y podemos estudiar si particularmente la propuesta es viable. Se analiza, se hace un estudio de mercado en conjunto y una vez aprobado esto, se empieza con el desarrollo. Entonces se arma el «joint venture» y en conjunto armamos el negocio. El recupero de la inversión se da entre cinco y seis años.
P.: ¿Qué tipo de estudios previos se realizan?
V.C.: Se hace análisis de mercado del sitio, del potencial de la ciudad. De la capacidad instalada y la que se está por instalar, para saber qué tipo de hotel cabe.
P.: ¿Cuál es la función que asume luego la cadena?
V.C.: Nosotros ponemos la marca y damos el paraguas en cuanto a lo operativo y el armado. Y a partir de ahí se empieza a trabajar. Somos franquiciantes y operadores del hotel bajo los estándares de calidad de la marca. En la Argentina operaremos con grupos propios y en algunos casos de los inversionistas.
CONSOLIDACIÓN
P.: ¿En la Argentina qué zonas están relevando?
V.C.: El Norte, donde Salta es una ciudad potencialmente muy fuerte como posibilidad de negocios. También Ushuaia, Bariloche, El Calafate, Mendoza y Rosario. Y Buenos Aires, claro.
P.: ¿Por qué conviene invertir en este país?
V.C.: La atracción por el tema cambiario ya pasó. Hoy por hoy la gente conoce la calidad de los servicios y la infraestructura del país, ya sabe lo que va a encontrar. Cada vez aumenta más la demanda. Estamos en un momento de crecimiento que creemos se extenderá por al menos 10 años más. No hemos llegado al techo ni mucho menos. Existe una consolidación del mercado turístico y también pensamos en el mercado corporativo.
P.: ¿Qué cosas aún funcionan como obstáculo?
V.C.: Para el sector en general faltaría solucionar algunos cuellos de botella de transporte y hospedaje, que afectan principalmente al interior. Respecto del negocio hotelero, establecerse en la Argentina sigue siendo más difícil que Europa y los Estados Unidos, donde es mucho más fácil apalancarse crediticiamente con los bancos y uno no tiene que andar convenciendo inversionistas. Si el proyecto es viable, el banco da el crédito. Acá la tasa de interés (del orden de 10%) no es compatible con la tasa de retorno necesario para un hotel. P.: ¿Hace cinco años hubiera imaginado que podía llegar esta cantidad de inversiones hoteleras a la Argentina? V.C.: No, la crisis parecía terminal, y nadie sabía dónde íbamos a terminar. En el exterior no lo pueden creer. Entrevista de Pablo Domini
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