Una premisa entendida como una forma de lograr enaltecer la vida de cada persona ayudándola a que recupere su dignidad y dándole la posibilidad de restablecer su autoestima a través del trabajo. El resultado de la filosofía Grameen es un proceso vigente con características apolíticas, independiente de cualquier poder público, apartidario, plural y ecuménico que considera al crédito como un derecho humano.
Por ello, el banco presta dinero a los que carecen de toda garantía que los respalde, que inexorablemente es exigida por el sistema bancario tradicional. Sus pilares conceptuales se traducen en otorgar créditos para aliviar la pobreza de la gente y mejorar su calidad de vida, posibilitándole una actividad productiva digna a quien lo recibiere.
Esta tarea de motivación solidaria se realiza sobre bases de sustentabilidad económica que aseguren su eficiencia y perdurabilidad, con un basamento clave: la acción de Grameen no supone caridad, limosna o asistencialismo. En su lugar, propicia la generación de una corriente de créditos a partir de los cuales el individuo comience a recomponer su autoestima y permita darle un sentido a su vida.
Un sistema que se asienta sobre principios de solidaridad recíproca, condicionando todo préstamo a que el solicitante constituya un grupo, el que si bien no supone garantía económica, hace que los miembros del mismo se corresponsabilicen por la conducta de todos sus integrantes.
Entre las sucursales afincadas en 60 países -incluidos Canadá, Francia, los Estados Unidos y Noruega, entre otros-, el Grameen Bank mueve en la actualidad más de 3000 millones de dólares y sólo tiene 2% de préstamos incobrables.
«El crédito no es sólo una herramienta generadora de ingreso. Es también un arma poderosa para el cambio social y un medio para que la gente encuentre un nuevo sentido a su vida. Los pobres tienen los mismos problemas en todos los rincones del planeta. Por esta razón el microcrédito puede tener una aplicación casi universal.» Este es el pensamiento del economista asiático generador del proyecto y hoy en día candidato a premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus.
| Argentina |
La Fundación Grameen (Aldeas) Argentina obtuvo su personería jurídica en 1999 y ya posee una red de líderes zonales diseminados por todo el país que la habilitan para el inmediato lanzamiento de diversas modalidades de actividades solidarias basadas en el microcrédito.
El desembarco de la fundación estuvo motorizado por el economista y presidente de la filial argentina, Pablo Broder, abonado por una serie de factores que lo llevaron a realizar un diagnóstico que justificaba, a su entender, el desarrollo de un proyecto de estas características:
* La comprobación de que en el país existe un alto nivel de desempleo que se hace muy difícil de revertir a través de los mecanismos tradicionales.
* Una situación crítica de las cuentas públicas que ha restringido la asistencia social por parte del Estado.
* El crecimiento permanente de la desigualdad social.
* Gran cantidad de bolsones de población pauperizados, con ingresos muy por debajo de la línea de subsistencia.
* Y la desintegración productiva de vastas zonas del país, con desindustrialización masiva, secuela de desocupación, migraciones internas y miseria.
Los primeros créditos de la Fundación se entregaron el 14 de abril de 2000 en Posadas, provincia de Misiones, y al mes siguiente ocurrió lo propio en Formosa.
En la actualidad ya se han iniciado réplicas Grameen (sucursal con localización específica en la cual por cada una se pueden otorgar más de cien préstamos) en Misiones, Formosa, Mendoza, y Bahía Blanca y existen gestiones con diversas entidades e instituciones para iniciar otras réplicas en diversas provincias como Chaco, Catamarca, La Rioja, Santa Fe, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, la villa 21 de Capital Federal y varias localidades de la provincia de Buenos Aires como Pacheco, Pilar, Lomas de Zamora, Florencio Varela y Mar del Plata.
«El programa Grameen está esencialmente dirigido a la mujer, aunque no en forma exclusiva», explica Horacio Lomoro, director de Finanzas de la filial argentina. La metodología consiste en la constitución de «un grupo básico de 5 personas, solidarias entre sí, a las que no se les pide ningún tipo de caución más allá de la garantía moral. Una vez formado este grupo, se le entrega a cada miembro un crédito de entre $ 300 y $ 500 para la realización de un emprendimiento productivo individual -siempre y cuando sea económicamente sustentable- que se debe reintegrar a lo largo de 50 semanas».
Vale aclarar que los fondos no son aportados por Grameen, sino por instituciones o gobiernos a través de donaciones y subsidios que son administrados por la ONG que se hace cargo del programa. Para que dicha organización pueda asumir este rol y sea aceptada por la Fundación -que por su parte suministra la capacitación, la metodología, un seguimiento a lo largo de todo el proceso y audita el proyecto al menos dos veces al año- Grameen solicita en una primera instancia que la institución cumpla con los siguientes requisitos:
* La entidad convocante puede ser una Organización No Gubernamental (ONG) u otro tipo de entidad que promueva el emprendimiento.
* Aportar líderes con pleno conocimiento y convencidos del sistema y con la férrea voluntad de seguir adelante.
* Contar con la masa de fondos prestables adecuada para el proyecto.
* La institución debe estructurar bajo la metodología Grameen la operación financiera, si estuviera habilitada para ello o canalizarla a través de una entidad que concrete la entrega del préstamo, y concentre la recaudación de las cobranzas.
* Estar sujeto a un trabajo conjunto, articulado con la Fundación para preservar la metodología.
* Comprometerse a aceptar el monitoreo de la observancia metodológica en el futuro.
* Permitir que los instructores de Grameen sean acompañados por personal en vías de instrucción.
* Estar dispuestos a prestar acuerdo por escrito con los puntos anteriores.


