12 de julio 2001 - 00:00

Más laboratorios competirán por el mercado de la vacuna contra la aftosa

Más laboratorios competirán por el mercado de la vacuna contra la aftosa
Escribe Daniel Raffo

La decisión de otorgar nuevas autorizaciones para fabricar vacunas antiaftósicas fue anticipada por el presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) Bernardo Cané, en respuesta a la solicitud de los laboratorios asociados en la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Ca-prove), pero aún falta defi nir la letra chica de la reglamentación que terminará con un curioso monopolio integrado por un productor solitario y un comprador exclusivo.

Elaborar vacunas contra la aftosa no es una tarea sencilla, y hay que establecer los procedimientos con mucha claridad para evitar errores y lograr productos confiables aseguró a Ambito Agropecuario Oscar Argento, presidente de Caprove, al explicar las conversaciones que mantienen con el Senasa para acordar las normas complementarias de la Resolución 219/95, que regula la actividad, atendiendo las exigencias de la producción y los requerimientos técnicos y económicos de los laboratorios.

Por ahora, dos empre sas, Sanidad Ganadera y Paul/Ruta 6 manifestaron su interés por producir vacunas, mientras que Bayer y Merial estarían proyectando importar.
Pero pueden ser más los que se lancen al ruedo en los próximos meses. En previsión de la inevitable competencia, Biogénesis ya anunció una inversión de 2 millones de dólares en su planta de la localidad de Garín, provincia de Buenos Aires, para llevar su capacidad productiva a 200 millones de dosis anuales. La ampliación nos permitirá atender el mercado interno y volver a exportar indicó su director general, Guillermo Mattioli. Biogénesis vendía en Perú, Bolivia, Paraguay y Taiwán, entre otros países, pero tuvo que suspender sus envíos para atender la emergencia argentina ,
precisó el directivo.

El laboratorio fue el único, de los ocho productores existentes a comienzos de los 90, que siguió fabricando la vacuna oleosa con un ojo puesto en el país y el otro, en el exterior. Actualmente produce con normas de bioseguridad y concepto de calidad de proceso de la ISO 9000 y a ines de 1999 ganó la licitación que le otorga la custodia del banco de vacunas hasta 2003. Su capacidad técnica le permitió pasar de la exigencia de producir 1 millón de dosis, establecida en la concesión, a 14 millones de dosis mensuales. En el primer semestre despachamos 68 millones de dosis y ya estamos trabajando para el segundo semestre, pues el Se-nasa anticipó que desarrollará la segunda etapa de vacunación en menos tiempo y estará terminada en el mes de octubre, a más tardar , indicó Mattioli.

A pesar de las cantidades declaradas por el laboratorio y corroboradas por el Senasa, los productores siguen quejándose por la demora en recibir las vacunas. El desfasaje tal vez responda a problemas de distribución o, como sugieren algunos, a que hay más cabezas de las denunciadas por los ganaderos. En tal caso, habría una demanda oculta que alentaría el entusiasmo de nuevos proveedores.

El precio de la vacuna

Por lo demás, el precio de la vacuna trivalente aplicada en la campaña que terminó en abril de 1999, cuando se dio por vencida a la enfermedad y se resolvió dejar de vacunar, oscilaba entre 48/52 centavos. La actual tetravalente (con antígenos A-24/A-2000/0/ C) cuesta 25 centavos. La baja del valor, justificada en parte por las mejoras técnicas introducidas en los sistemas de producción, reduce a las empresas que ingresen al mercado en marzo/abril de 2002 (cuando completen sus procesos de rehabilitación en coincidencia con el arranque de la segunda campaña de vacunación posterior a la reinfección) la posibilidad de competir por los precios. Pero no la descarta. Argento estima que las irmas promoverán sus ventas a través de los habituales compradores de sus productos. Para los laboratorios la vacuna contra la aftosa será una más de su línea de productos biológicos , advierte. Pero nada es eterno. Si variaran las condiciones del mercado, porque se acentuara la falta de recur-sos estatales y el Senasa deja-ra de ser el único comprador o cambiara la composición del producto, se tendría una demanda más diversificada con una oferta de sueros más amplia. En ese caso, el precio volvería a ser una variable interesante y el negocio cobraría el atractivo que justifique el renovado interés de la industria por retomar posiciones.