Nasser Al-Attiyah y Sainz pelearán hasta el final.
Al igual que en 2010, el Rally Dakar en la categoría Autos se definirá en un mano a mano infartante entre el príncipe Nasser Al-Attiyah (líder a más de 12 minutos de diferencia) y el Rey Carlos Sainz, campeón defensor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando los Volkswagen pisaron el campamento de Chilecito, la prensa se revolucionó y corrió hacia ellos. Al-Attiyah y Sainz bajaron de sus autos y dialogaron con los periodistas que los esperaban ansiosos en el vivac de Chilecito, en La Rioja.
Como un deja vú de 2010, el qatarí y el español disputarán el título hasta la última etapa. El año pasado fue para Sainz, pero luego de esta décima etapa, el certamen parece tener un nuevo dueño.
Es que de no mediar inconvenientes, Al-Attiyah se consagrará campeón del Dakar 2011, en parte, por la gran especial de ayer, en la que quedó a más de doce minutos de una diferencia que parecería ser irremontable.
Así lo cree Sainz, el campeón defensor quien aseguró que ahora todo depende de Nasser. El español, entre resignación y fastidio, explicó su mala jornada: ¡Qué día! Primero subestimamos una duneta y nos quedamos clavados en ella. Esperamos a (De Villiers, compañero de equipo) para que nos ayudara pero él se fue por otro lado y nunca apareció. Luego nos perdimos tres veces, una de ellas caímos en un río con rocas de hasta un metro que creí sólo salíamos de allí con helicóptero. Luego pinchamos y sobre el final se rompió la caja de cambios.
Entre soplidos y sonrisas de bronca, Sainz, multicampeón del rally mundial y defensor del título aseguró que así es el Dakar, siempre tienes un mal día, pero esa jornada debe ser mala, no muy mala.
Para el final, el español de 48 años aseguró que la táctica para el final será obvia: iremos a fondo en las tres etapas que quedan, pero manifestó que será muy difícil lograr el objetivo: en el suelo que viene es muy difícil adelantarse, afirmó.
Por su parte, el ahora cómodo líder, el príncipe qatarí Nasser Al-Attiyah reconoció que ha sido una etapa muy difícil (recordemos que el vencedor fue el tercer piloto de Volkswagen, el sudafricano De Villiers) y se alegró porque el auto no se golpeó mucho.
Para las tres etapas que quedan, Al-Attiyah explicó: No hay que cometer errores e ir con calma.
Dejá tu comentario