"Reflections: Portrait of a Duck", óleo de Roy Lichtenstein.
Escribe Ignacio Smith
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Evitaría de este modo ese costo y se incorporaría como retorno la posible valorización de las obras, además del goce que éstas deparan, que ya es un servicio en sí mismo. Al tomar la decisión de compra, se debe considerar el placer casi como un concepto de amortización o pago por el consumo. Otro factor de influencia es que en estos últimos días el sistema bancario y financiero de EE.UU. está implementando nuevas reglamentaciones que llevan a una inversión de la prueba respecto del origen de los activos y sus rentas sospechadas, supuestamente provenientes del lavado de dinero Los atentados terroristas del 11 de setiembre en Nueva York han dejado al mundo en posición de replantearse todas sus actitudes y vivencias humanas, sus percepciones sobre la vida y sobre la sociedad.
En el mercado del arte, las consecuencias no pueden ser neutrales, y aunque no es tarea fácil anticipar qué cambios se van a producir, lo que se vislumbra en el mercado global es la posible paradoja de asistir a la consolidación de los precios.
De ser así, seguramente habrá un cambio en la composición de la demanda, influenciada por nuevos conceptos y, probablemente, otro cambio en los precios relativos entre las obras, ya que algunos valores previos al atentado han perdido vigencia mientras otros ocupan su lugar. No hay nada más viejo que lo que acaba de pasar de moda. La frase que André Breton escribió en 1936: "Nuevos temblores están atravesando la atmósfera intelectual, sólo es cuestión de tener valor para enfrentarlos", nunca fue tan oportuna. El proceso de creación, así como la valoración de los compradores, posiblemente se adapten a este viejo y hoy renovado concepto. Analicemos las circunstancias económicas que pueden estar influyendo en el arte después de los atentados. Ante todo, y por prime-ra vez después de muchos años, el Tesoro americano abandonó la tasa de interés real positiva fijándola en 0%, con tendencia a ser negativa. Costo En este caso, las inversiones financieras depuradas del coeficiente de riesgo e inflación van a tener un costo y no una remuneración, circunstancia que podría determinar que una parte del mercado privado de inversiones, aunque no necesariamente los fondos, se encamine hacia el arte. Se (que no necesariamente proviene de la droga o de las organizaciones ligadas a los terroristas). Este control, que se está convalidando a través de disposiciones legales del Congreso americano, regiría para todo el sistema bancario ligado directa e indirectamente al mercado financiero de EE.UU., sin importar la residencia del inversor. Así, cualquier tenedor de activos no justificados estaría jurídicamente desprotegido en su derecho de propiedad. En estos casos, el arte vuelve a ofrecerse como un refugio seguro.
En otro orden de cosas, EE.UU. tomó la decisión de resignar el equilibrio fiscal logrado a partir de 1997 para trasladar esos ingresos al sector privado. El monto, de 120.000 millones para el presente año y de 180.000 para 2002, estará destinado a impulsar una política de fuertes incentivos fiscales que estimule el consumo y la economía americanos, con consecuencias en el resto del mundo. Todas estas medidas van a empezar a anticiparse en el mercado del arte, y su influencia se manifestó en los altos precios pagados en los remates de arte asiático realizados en París el 23 de setiembre y en Singapur el 1 de octubre. La mayoría de los compradores provenían de China, el sudeste asiático y Taiwán y efectuaron sus compras en esos mercados al suspenderse los remates en Nueva York debido al atentado. A este fenómeno se atribuye el precio de 6,1 millones de dólares alcanzado en Londres por una primera edición de Shakespeare perteneciente a la biblioteca de Albert Bertrand, cuando tenía una base de 2 millones de dólares.
Mercado
Luego, en la venta de Old Masters del 3 de octubre, Christie's obtuvo muy buenos precios. "Los cinco sentidos", de Brueghel se vendió en 3,8 millones de dólares y tanto Franz Post como Van Dyck superaron sus bases. Las ventas de noviembre convalidarán o no esta tendencia. Una demanda supletoria y muy importante de obras se ha creado, además, con el gran boom de construcción de nuevos museos. El arte y su relación con leyes de incentivos fiscales produce casi siempre, y de una u otra forma, un incremento en los precios de las obras. Por tradición, los museos no son compradores "eficientes" y suelen elevar los precios, gesto que influye en los valores de mercado. Es cierto, antes del atentado se había producido una desaceleración de la demanda de bienes de consumo durables y no durables en la economía americana, y es posible que continúe. Pero los excedentes generados por esa retracción, y la baja de la tasa de interés en los títulos hasta hacerla nula, invitan a buscar nuevas alternativas de inversión. El mercado del arte no parece ser un beneficiario que vaya a estar ajeno. Se podría esperar un elemento negativo en la nueva economía si una recesión muy intensa y una baja del ingreso afectara la actitud de los compradores de arte, neutralizando así los aspectos positivos. Aunque el mercado del arte de todos modos no sería el más afectado, la alternativa no parece probable teniendo en cuenta las medidas tomadas hasta el momento y la decisión política del gobierno americano. Ante un mundo donde las reacciones políticas, económicas y sociales están en pleno cambio y pueden gene-rar una nueva cultura, el arte tiene mucho que decir. Como señaló el profesor de Management del IMIT de Massachusetts, Glenn Urban: "En el siglo XXI, la creatividad será uno de los factores más importantes. Tendremos que pensar los problemas de una manera muy diferente de la actual y las artes nos van a ayudar a ver las cosas de otra forma, menos rígida".