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Peligro de moho

Esto es justo lo que les pasó en febrero pasado. Los inspectores habían encontrado un espeso moho negro creciendo detrás de las paredes del dormitorio, el baño, el estudio y el comedor. Luego de que parte del mismo fuera identificado como stachybotrys atra un hongo vinculado a la sinusitis y daños cerebrales, entre otras cosas un higienista industrial advirtió a los Iler que deberían dejar su casa. Treinta minutos después, habían huido para siempre. Pensé, esto no puede estar sucediéndome , dijo Sharyn. Este es mi santuario. Aquí vengo cuando todo lo demás no funciona .
Como una plaga bíblica, el llamado moho tóxico se ha propagado por viviendas, escuelas y otros edificios de EE.UU. Aunque la prensa concentró su interés en el stachybotrys, variedades de aspergillus, chaetomium y penicillum también están causando estragos. Al menos dos familias quemaron sus casas para acabar
con el problema. iles más, incluso la luchadora contra la contaminación Erin Brockovich, han demandado a constructores, propietarios y empresas de seguros por daños a su salud y sus hogares. El mes pasado, el senado de California aprobó el primer proyecto de ley del país sobre el moho, que fija límites para los posibles mohos contaminantes dentro de la casa y exige que los vendedores informaran a los compradores de todo problema relativo al mismo.
En medio del revuelo está la proliferación pequeña industrias de exterminadores de hongos, abogados especializados y grupos de apoyo. El 4 de junio un jurado decidió que la aseguradora Farmers Insurance debería indemnizar a elinda Ballard, de Dripping Springs (Texas), con 32 millones de dólares por el daño que el moho causó a su mansión de 22 habitaciones y por el consiguiente sufrimiento mental. En mayo la corte suprema de Delaware confirmó la indemnización de un millón de dólares que un jurado otorgó a Elizabeth Stroot, de Wilmington, quien sostenía que el agua mohosa que se filtraba en el baño de su apartamento agravó su asma y le causó trastornos de la percepción.
Ante la creciente cantidad de demandas, aseguradores y constructores buscan minimizar su responsabilidad. Farmers Insurers calcula que deberá pagar 85 millones de dólares en indemnizaciones por hongos, sólo en Texas, por lo que eliminó la cobertura por este riesgo en aproximadamente 30 estados. No somos garantes de la salud pública , aseguró Janet Bach-man, vicepresidenta de la Asociación Estadounidense de Seguros. La industria de la construcción de California intentó, sin éxito, aprobar un proyecto de ley sobre garantía de la vivienda , que exigiría a los propietarios de viviendas someterse a un arbitraje obligatorio en lugar de entablar una demanda por posibles defectos.
La gran incógnita es si la crisis tiene bases científicas o si es producto de la histeria colectiva, agravada por la prensa y los abogados de los demandantes. Después de todo, los hongos están en todas partes, desde el sabroso queso Roquefort hasta la desagradable cosa negra que se aferra a la lechada de su baño. Los médicos saben que ciertas setas pueden causar asma, alergias y otras enfermedades respiratorias. Incluso han descubierto que las toxinas producidas por el moho aspergillus pueden causar cáncer. Pero comprobar que el moho de una casa es la causa de la hemorragia nasal o la confusión mental de uno de sus habitantes es dificilísimo.
Entre los incrédulos se encuentra el doctor Emil Bardana, de la Universidad de la Salud y la Ciencia de Oregón. El sostiene que la mayoría de la gente experimenta poco más que irritaciones pasajeras , como moqueo o lagrimeo, que terminan rápidamente una vez que el hongo se extirpa.
Pero hay otros que no están tan seguros. En un estudio publicado en 1999, investigadores de la Clínica ayo concluyeron que la mayoría de las sinusitis crónicas son causadas por el moho. Peor aún. Varios investigadores creen que el moho puede causar ciertos tipos de daño cerebral. El neuropsicólogo Wayne Gordon y el doctor Eckardt Johanning, ambos de la Escuela de edicina ount Sinai en Nueva York, han visto a suficientes pacientes cuyos problemas de memoria, aprendizaje y concentración surgieron con la exposición al stachybotrys y están convencidos de que existe una relación. No obstante, reconocen que hace falta más investigaciones.
Pero los abogados no necesitan verdades tan absolutas. Para que la ciencia compruebe algo debe tener una certeza del 100%. En una demanda civil sólo se tiene que demostrar el 51% , comentó Guy Vann, abogado de Nueva York que ganó varios juicios por hongos. Incluso el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano tuvo que desembolsar 5 millones de dólares para eliminar el moho en viviendas de bajos ingresos.
Las grandes beneficiarias son las industrias que se benefician de la mohomanía . Hace seis años, la gente se reía de mí , cuenta Ed Cross, un abogado de Santa Ana (California). Desde entonces ha ganado demandas con indemnizaciones de hasta 978.000 dólares y asegura que recibe unas 50 llamadas por semana de posibles clientes. Steve Temes, higienista industrial de Red Bank (Nueva Jersey), cobra 150 dólares por hora para inspeccionar casos de moho. Antes me dedicaba a buscar radón y plomo, pero no había demanda , explica.
Los perdedores son personas como ark y ary Jane O Hara, de Eugene (Oregón). En febrero llamaron a los bomberos para que les quemaran la casa, luego de que los médicos atribuyeron a los hongos sus crónicas hemorragias nasales, síntomas de gripe y fuertes jaquecas. La pareja calculó que sería más caro reparar la vivienda que volver a construirla. Otros, como Carol Cherry, de Hazlet (Nueva Jersey), no puede pagar el anticipo de entre 5.000 y 10.000 dólares que los abogados exigen para asumir un caso por moho. Atrapada en su casa llena de moho, Cherry dice: No puedo recibir invitados. Ni siquiera puedo dejar que los amigos de mi hijo de nueve años vengan a jugar con él . Pero Cherry, que pasó el último año buscando ayuda, no está dispuesta a abandonar la lucha. is hijos y yo hemos salido perjudicados, y haré todo lo que esté en mi poder para enmendar ese perjuicio , afirma. —Informes de Dan Cray/Los Angeles, Hilary Hilton/Austin, Michelle McCalope/ Houston y Maggie Sieger/Chicago

