- ámbito
- Secciones Especiales
Se exaspera la política en Brasil por el hallazgo de nuevas reservas
Para un sector del gobierno de Lula, encabezado por el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, las reservas, cuyo valor podría superar 500 mil millones de dólares, no deberían quedar en manos de Petrobras, porque ésta es una empresa controlada por el Estado pero con 49% de participación privada.
Pero, a su vez, la compañía tiene un significativo poder propio dentro de Brasil, y sus propios funcionarios, liderados por su presidente José Gabrielli, se oponen a perder las reservas, además de que accionistas privados amenazaron con llevar el tema a la Justicia. (La disputa no evitó,sin embargo, que George Soros comprara acciones de la petrolera por u$s 811 millones.)
«No existe una nueva empresa estatal, existe un consejo interministerial que aportará alternativas para el destino de los recursos petroleros», dijo Lula confirmando que el debate no está cerrado.
El presidente dijo que el 19 de setiembre recibirá las propuestas de distintos sectores del gobierno, Congreso Nacional, expertos, sindicatos y empresarios sobre cómo administrará el gobierno los nuevos campos petroleros.
«Debemos usar esos recursos para resolver los problemas crónicos de este país, superar la pobreza y recuperar el tiempo perdido con la falta de inversión de la educación», afirmó Lula. Antes había afirmado que los nuevos megacampos petroleros «no pueden quedar en manos de media docena de empresas privadas» y propuso seguir el ejemplo noruego de invertir los royalties en educación y desarrollo científico.
Esto es casi lo mismo que decir que se creará una nueva empresa estatal, con una nueva capa de funcionarios influyentes, que otorgará las concesiones a Petrobras y otras empresas para operar las reservas pre sal, mientras sólo parece retórico afirmar que se saldará la deuda con los pobres.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, explicó que el gobierno no decidió cuál será el modelo de gestión para la explotación de las reservas: si entregar su explotación a Petrobras o a una nueva empresa 100% estatal, que a su vez se debería asociar con la petrolera ya existente u otras empresas internacionales que se ocuparían de la operación.
Por ahora está claro que el desarrollo de las reservas será difícil y costoso, porque se encuentran bajo un grueso manto de sal a gran profundidad. El presidente de la española Repsol, Antoni Brufau, advirtió sobre esas dificultades en fecha reciente. Las empresas internacionales quieren encontrar más reservas de rápido desarrollo, y mientras ocurran hallazgos de este tipo puede retrasarse el desarrollo de las áreas encontradas en Brasil.
La propia Petrobras tiene un plan cauteloso que incluye instalar a partir de 2010 en el campo Tupi, único con reservas estimadas, 11 plataformas, cada una con capacidad de 1 millón de barriles por día, pero la empresa no explicitó en qué fecha se alcanzaría ese nivel de producción.


Dejá tu comentario