4 de octubre 2012 - 00:00

Una cláusula oculta

Una cláusula oculta
La cuestión es la siguiente: repasando las cláusulas de emisión del Cupón del PBI en pesos se observa que para aquellos tenedores de este derivado que los tengan acreditados en cuentas en el exterior se les girarán los pagos -el próximo es en diciembre- al tipo de cambio oficial. Anteriormente, esta cláusula fue siempre cumplida por el Gobierno argentino, pero claro, ello ocurrió antes de la imposición de las restricciones que comenzaron tras las elecciones presidenciales de octubre.

Hoy el Cupón PBI en pesos cotiza en la plaza local alrededor de los $ 15,10, pero en diciembre efectúa un pago de $ 9,22, lo que significa que se recupera en el corto plazo el 61% de la inversión.

Pese a este dato, este mecanismo de acceso a los ansiados dólares no genera la atracción que podría. La razón es simple: los inversores descreen, especialmente los que tienen cuentas en el exterior, de que el Gobierno cumpla con esa cláusula de pago en dólares. ¿De cuánto estamos hablando? Se estima en el mercado financiero que existirían pagos por el equivalente a u$s 600 millones a concretarse en función de las existencias de estos papeles en el exterior. Es un monto no significativo, pero, en definitiva, representa un sacrificio de divisas para el Gobierno.

Pero la contracara, es decir la decisión de no respetar esa cláusula, es que implicaría técnicamente un default o incumplimiento del país. Uno más, es cierto, pero nada gratis, como los anteriores. Recuérdese que aumentó la presión internacional sobre el Gobierno por el default que aún se mantiene con el Club de París, la reciente estatización de las acciones de Repsol en YPF y los juicios pendientes de pago ante fallos adversos en el CIADI, el tribunal del Banco Mundial. Está pendiente además el ultimátum del FMI al país para que modifique las mediciones del INDEC que vence el 17 de diciembre, casualmente dos días después del pago de los servicios del Cupón del PBI. Lo concreto es que el cepo sobre el dólar logró que se extremaran las exploraciones de resquicios a la pesca de oportunidades en la plaza financiera. Hoy la brecha entre el dólar oficial y el del mercado informal o "blue" es del 35%, nada despreciable para los cazadores de arbitrajes. Es algo similar, si se quiere, a lo que ocurre con la soja, que cuenta con una retención a las exportaciones del 35%. Florecen, en definitiva, emprendimientos en la plaza financiera local a la pesca de oportunidades. Ya las operaciones en el mercado informal del dólar mueven cerca de 20 millones diarios. Todo sea por lograr el acceso a la moneda norteamericana. Como sucede en varios aspectos, no sólo económico, lo prohibido atrae. n

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