13 de octubre 2006 - 00:00

Una vida sin prisas en Mar de las Pampas

El médano y el mar están conectados por anchas superficies de arena, ideales para largas caminatas y donde se pueden encontrar pequeños restos fósiles. Las construcciones balnearias están prohibidas en Mar de las Pampas.
El médano y el mar están conectados por anchas superficies de arena, ideales para largas caminatas y donde se pueden encontrar pequeños restos fósiles. Las construcciones balnearias están prohibidas en Mar de las Pampas.
Cuando Carlo Petrini fundó hace 20 años en Italia el movimiento «slow» lo hizo como reacción ante lo que consideró un avance desmedido de la cultura de la rapidez, de esa búsqueda de lo instantáneo que caracteriza al «american way of life» y que tiene en el fast food (comida rápida) a uno de sus principales exponentes. Fue un hecho concreto el que motivó a este periodista italiano a iniciar su cruzada: la inauguración, en 1986, del primer McDonald's en la ciudad de Roma.

La idea de Petrini nacida bajo el concepto de «slow food», rindió sus frutos y dio lugar a lo que hoy se conoce como «slow cities» (ciudades lentas), en las cuales la consigna es «vivir sin prisa». Suman unas 32 en la península itálica y se expanden por Europa; ahora, la localidad balnearia de Mar de las Pampas está cerca de convertirse en la primera integrante de este selecto club dentro del continente americano.

Resulta fácil vivir sin prisa en la actual Mar de las Pampas y la idea de los pobladores y emprendedores locales es que esto siga siendo así. Ubicado a 385 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, sobre la ruta 11, limitando al norte con la popular Villa Gesell, es uno de los pocos balnearios donde la llanura pampeana se une con el mar, separados ambos por apenas 3 kilómetros de arena. Construcciones bajas, pocas y generalmente en madera -aunque el boom de la construcción avanza-, calles de arena en zigzag (en «pie de duna») que atraviesan el bosque y complican al automóvil, una señal de celular que se capta trabajosamente en la playa y luces que se apagan muy temprano dan una pauta de la especial forma de vida que se propicia en esta parte de la costa bonaerense.

La geografía ayuda. Cerca de 6 kilómetros de anchas playas conservan allí los médanos arraigados en las raíces de la vegetación implantada en la zona. Nada de construcciones costeras, sólo arena y agua, y el médano. «La arena es la mejor defensa contra el avance del agua», explica el guía local Pablo Domínguez. Detrás, el bosque, con especies del más diverso origen, con algunas únicas para la costa atlántica, como el olivo de Bohemia y el pino mexicano. Tamariscos africanos, acacias y eucaliptos de Australia, cipreses de Norteamérica y pinos europeos completan la cosmopolita flora de este bosque creado por la mano del hombre luego de que Ricardo Astengo Morando y socios oficiaron como pioneros, con la compra de los terrenos allá por 1946 y, once años después, tres amigos -Manuel Rico, Jorge Vázquez y Jacobo Zelzman- iniciaran la forestación. La Reserva Natural Municipal Faro Querandí (posee uno de los faros más altos del país, de 56 metros) es el lugar ideal para conectarse con este bosque, las 5.757 hectáreas de dunas y además avistar aves y mamíferos del litoral atlántico.

Este paisaje se comenzó a urbanizar a fines de la década del 70 y adquirió progresivo renombre por su tranquilidad. Ahora se ha tomado conciencia de lo que fue uso y costumbre hasta el día de hoy, y la intensión es conservar todo como está para explotarlo turísticamente bajo el concepto de «ciudad lenta».

Proyecto «slow»

«El concepto de ciudad lenta es un proceso surgido en otro lugar del mundo que encaja perfectamente con lo nuestro. Además, está probado que este tipo de ciudades ha crecido y reducido su desocupación», indicó Héctor Baldo, el intendente del municipio de Villa Gesell (que incluye a Mar de las Pampas) que además explicó que a partir de esta temporada de verano entrará a regir una ordenanza municipal para poner en caja el proyecto de «slow city» en Mar de las Pampas. Este año hubo un avance concreto: en marzo pasado se aprobó el código urbanístico que restringe la construcción en la zona. «Habrá mayores controles y se mirará mucho el tema vehicular, cartelería y construcción», anunció Baldo, e indicó que se comenzará a entregar un «decálogo» a los que ingresen a la localidad; es «la propia comunidad la que controla. Acá se legisló por usos y costumbres».

¿Qué convierte a una ciudad en «slow»? Básicamente una serie de puntos: política ecológica y de infraestructura, calidad urbana, promoción de productos locales, atmósfera amigable, calidad del espacio suburbano y conciencia de sí y divulgación del concepto «slow». Ser admitida en este club Slow Cities Internacional iniciado por Petrini demoraría a Mar de las Pampas unos tres años, según calculan en el municipio.

«Ya tenemos desarrollados más de 50% de los mandamientos de estas pequeñas ciudades en el mundo», aseguran en el gobierno local y reiteran las consignas que han decidido tomar como bandera: «No a la publicidad en vía pública, a las antenas para celular, a la música amplificada en espacios públicos, a las promociones y a la cartelería promocional. Sí a la limpieza y a los paseos sin ruido».

La comunidad de Mar de las Pampas agrupa a unas 28.000 personas que se han unido para avanzar con este proyecto de «lentificar» su ciudad, concepto que frenaría el crecimiento que está teniendo el poblado, que en la actualidad lo convierte en uno de los de mayor avance de la construcción del país. Está previsto ahora que 70 por ciento de los bosques sean respetados como espacios no construibles.

Datos utiles

  • Las tarifas para enero próximo van desde $ 2.500 hasta $ 4.500 por semana en una cabaña para cuatro personas, con servicio de mucama y desayuno. Calamoresca, Cuatrocasas, Runa Moraira, Mapuche y Lemu Cuyen son algunas de las más destacadas.
  • Las excursiones recomendadas son: la Reserva y el Faro Querandí (medio día, $ 18). Circuito autoguiado por el bosque.
    Cabalgatas por la costa, la Reserva y estancias de la zona pampeana; duran hasta dos días y cuestan entre $ 75 y $ 170 con todo incluido (www.gesell.com.ar/laperegrina).

    Más información: www.mardelaspampas.info