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“Hay que apuntar a que China sea nuestro gran aliado”
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Empresario bodeguero de gran trayectoria, Carlos Spadone es actualmente el presidente de la Cámara Argentino-China. En una charla con Ámbito Biz evaluó la reciente gira de Mauricio Macri en Pekín. “Con los chinos no se hace todo de golpe, hay que tenerles paciencia”, remarcó.

P.: ¿Cree que aquel desplante tuvo que ver con este diferencial de tributos?
C. S.: No lo sé, pero creo que si Kirchner hubiese cumplido con su palabra, hoy estaríamos en otra posición en la relación bilateral. Creo que perdimos 10 años, para tener actualmente un lazo más cercano.
P.: En el marco de la reciente gira de Macri, le tocó participar de un foro de inversiones, ¿cuál es el principal interés que tienen los chinos en nuestro país?
C.S.: Están muy interesados en comprar campos y empresas argentinas. Muchos estudian la posibilidad de asociarse con productoras de alimentos. Buscan equiparlas para producir la cantidad que ellos necesitan. Si la relación comercial se empieza a construir nuevamente, estoy convencido de que van a venir inversiones este año, o a más tardar en 2018. Sólo por nombrar un caso, la semana pasada la bodega china Yantai, las más grande en el mundo, pagó u$s50 millones para adquirir el brazo bodeguero del grupo chileno Bethia que, a su vez, son dueños de la bodega neuquina Dos Andes.
P.: ¿Qué impulso le puede dar la plataforma de ventas online Alibaba a las pymes argentinas?
C. S.: La posibilidad que se abre con Alibaba para Argentina es muy grande, pero si no vamos a vender allá no vamos a vender nada. Hay que arriesgar e invertir. Si mandamos el producto desde acá tarda en llegar uno 60 días, el chino no puede esperar. La clave para vender en China es estar presente allá. Pero, por ejemplo, no puede ir una bodega sola a instalarse, deben ir al menos 20 juntas y tener contenedores de distintos vinos. Si no tenemos las botellas allá perdemos el negocio. Los chinos tienen una logística que te llevan "volando" el producto. Y además no es costosa, como aquí.
P.: ¿Qué atributos hay que tener para negociar con los chinos?
D. S.: Hay que conocer China, su cultura, ir a visitar al futuro socio chino, y darle su tiempo. Nosotros no tenemos gente que entienda lo que es China. Por ejemplo, llegás allá y tenés una entrevista con una empresa. Seguramente su dueño te quiera llevar a comer y tomar algo. Pero si uno está corto de tiempo y rechaza ese agasajo, el chino ya no tendrá interés en nosotros. Lo recomendable es estar dos o tres días con el empresario chino, y hasta te podés hacer amigo. Ellos quieren hacerse amigos. Un tema también importante es el traductor o intérprete que transmita realmente lo que uno dice y de qué manera.
P.: Además de soja, ¿qué otros productos podemos venderles?
C. S.: Alfalfa, ya que están desarrollando ganadería y no tienen sitio donde sembrar. Necesitan también comestibles de todo tipo, desde alimentos secos hasta enlatados. No hay en el mundo un mercado consumidor como el chino, con 360 millones de personas pudientes. Esta clase suma 45 millones de personas por año, es decir, una Argentina.
P.: ¿De qué forma podría ayudar el Gobierno para que las empresas locales sean más competitivas en China?
C. S.: Ofreciendo préstamos a tasas más razonables, para poder mandar un contenedor. Otros temas relevantes son la fuerte presión impositiva, el precio dólar, que está atrasado para los exportadores respecto a lo que han subido los costos internos, y la cuestión de la logística. Traer un producto de Salta a Buenos Aires es más costoso que llevarlo de Salta a Europa. Por último, debería haber una política en conjunto entre el estado y los exportadores para poder llevar los productos y promocionarlos.
P.: ¿Cómo imagina la relación Argentina-China en una década?
C.S.: Si hacemos las cosas bien, tendremos un país exportador de productos con mano de obra incorporada, muy necesarios en el mundo y sobre todo en China, que podría ser nuestro gran aliado, a eso tenemos que apuntar. Mientras tanto, en las tierras improductivas que tenemos en nuestro país deberíamos impulsar el arribo de una colonia china, quizás para ayudar a irrigar zonas vírgenes, por ejemplo en la Patagonia. Hay que poblar esa región si no en algún momento vamos a ser invadidos. Antes de que eso suceda abramos los ojos y empecemos a hacer asociaciones con los chinos.

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