Erigido como el buque insigna de lujo de la marca inglesa, el 75 es el primer Rover en 20 años que cumple todo el ciclo - desde la fase proyectual hasta su concreción- sobre tierra británica. El centro de diseño e ingeniería del Grupo Rover en Gaydon, Warwickshire, generó un diseño que sobresale por su solidez y fortaleza; al verlo por primera vez en el Salón del Automóvil de Birmingham a fines de 1998, nos impactó su frente agresivo y original, que incluye 4 faros ovalados y la tradicional máscara de los últimos Rover. Su perfil, en donde se destaca más el lleno sobre el vacío gracias a su cintura bien alta, completa el soberbio cuadro. Los elementos y pequeños detalles terminados con el inconfundible cromado a la vieja usanza, como las baguetas colocadas de manera tradicional, y los impactantes picaportes cromados, nos trasladan a otras épocas, en que el automóvil era un objeto concebido en forma artesanal, casi único y, como tal, era resuelto con sumo cuidado hasta en los últimos detalles.
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•Un interior muy elegante
Accedemos y al cerrar la puerta, la solidez vuelve a llamar la atención gracias al peso de la misma junto a la capacidad aislante de los sonidos exteriores. En su interior el aroma del cuero nos envuelve en un ambiente muy especial; el tapizado evoca un modelo legendario de la marca: el Rover 2000 de 1963, con sus ribetes de cuero de otro tono que junto al tablero con un contundente protagonismo del nogal, nos brindan una placentera sensación de estar viajando en el tiempo. Estas particularidades que rescatan aspectos positivos del pasado, de ninguna manera nos mantienen en él. Los elementos de seguridad y los de confort, como el climatizador individual, equipo de audio con CD changer de 6 CD, ventanas con accionamiento eléctrico, techo eléctrico, entre otros, nos trasladan a una rutilante actualidad; nos dan la pauta de un pasado y presente fusionados de un modo impecable. Los comandos y teclas están en general bien dispuestos, sobre todo en la consola central y en las puertas; los que accionan las luces y regulan la intensidad de la luz del tablero y la posición de los faros están algo hundidos, al igual que las teclas para apertura de capó y baúl, por lo que hay que “uscarlos”para accionarlos. Es de destacar la lograda resolución del encuentro del panel de puerta y el torpedo, que está materializado de una manera muy “ixty” inédita para esta época, con una eficiente conjunción de diferentes texturas, colores y formas. La guantera en este sector se ve algo restringida en tamaño por alojar al CD changer, pero sobre esta cuenta con un espacio para ubicar objetos, muy práctico. Del lado del conductor se repite, aunque de menor tamaño. La textura de los materiales es muy agradable y cuentan con una esmerada terminación. Sin embargo, este contexto de diseño cuidado y sólidos materiales de primera calidad se ve excedido en formas ovaladas y envolventes, usadas de manera recurrente: inclusive los espejos de cortesía con iluminación, en ambos parasoles mantienen esta forma.
Se logra una correcta posición de manejo gracias a las múltiples posiciones eléctricas de la butaca del conductor -la del acompañante también tiene reglaje eléctrico- , accionamiento manual del sector lumbar, y la regulación de altura y profundidad del volante. Los asientos con un diseño extremadamente clásicos nos contienen bien y cuentan con la dureza justa para estar cómodos por un tiempo prolongado. El volante por su parte, íntegramente recubierto en cuero, es de radio generoso, y la dirección en maniobras de estacionamiento se muestra con la asistencia levemente limitada, como la visibilidad posterior, algo reducida por lo macizo del diseño.
El espacio logrado es realmente agradable y la sensación de contención generada por la cintura alta, el espesor de los parantes y la plancha del torpedo son inéditos dentro de este segmento y hasta ahora parecían estar reservados para autos de mayor tamaño.
Muy buen confort de marcha
La solidez que se desprende desde el exterior y el interior continúa en la sensación de marcha, y se traduce en un auto contundente e insonorizado en extremo. En la conducción, la suavidad de marcha es la protagonista. Las suspensiones están diseñadas con prioridad en tal sentido y se adaptan muy bien a nuestros castigados caminos. En curvas exigidas, se nota algo rolador, pero la sensación de control no se pierde. Es un auto elegante para ser conducido en forma elegante, y todo está dispuesto para que así sea; moviéndose a las velocidades “egales”parece inmejorable, aunque puede llegar a los 220 km/h rápidamente de manera imperceptible dentro del habitáculo.
Cuenta con tracción delantera, algo que no nos deja demasiado conformes, ya que en un auto tan aplomado, la sensación de empuje que aporta la tracción trasera sería el broche de oro. El motor V6 de 2,5 litros lo mueve de manera ágil y segura, encuadrando perfectamente en el concepto de este auto equipado con una caja automática convencional de 5 velocidades, bien relacionadas. Esta cuenta con dos modalidades según nuestra preferencia conductiva, “port”y “conomy” más una opción “inter”que regula los patinamientos en el arranque sobre superficies de poca adherencia.
Acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos, una cifra interesante teniendo en cuenta el perfil del auto, la potencia y la caja automática que lo equipan.
En el tránsito urbano se desenvuelve con total soltura, muestra la elasticidad necesaria y siempre de manera gradual y progresiva, responde favorablemente al pedirle reacción, sin tironeos que alteren el confort propuesto.
El rubro seguridad está cubierto y responde a las expectativas, cuenta con los elementos que un auto de su precio debe tener, pero no sorprende. Airbags frontales y laterales, cuatro frenos a disco con ABS y EBD (control electrónico de distribución de fuerza de frenado) que nos permiten frenar de 120 a 0 km/h en 57,3 metros de asfalto y el ASC+T (control electrónico de tracción) aparecen como los elementos más significativos.