16 de mayo 2013 - 09:07
Cómo elegir el mejor navegador de Internet
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Con su navegador Chrome, Google da un paso más: quien se registre con nombre de usuario y contraseña, podrá usarlas también sincronizadas en varias computadoras, smartphones y tabletas Android. Con esto, sin embargo, estará entregando también a Google muchos datos personales.
En cuanto a la velocidad y la seguridad, que antes fueran factores críticos en la elección de un navegador, no hay razones para preocuparse. "Cualquier navegador está marcando hoy permanentemente nuevos récords", dice Michael Roitzsch, "pero esto no es más que un síntoma de la competencia que existe entre los fabricantes".
El usuario no notará diferencias en cuanto a la velocidad, pues ello depende más bien de la potencia de la conexión a Internet que del programa mismo.
En lo referente a la seguridad, casi todos los navegadores actualmente en uso se basan en la llamada "tecnología sandbox", que protege páginas web abiertas, aislándolas entre sí y también del resto de la computadora.
Esta tecnología permite que, si una página web llegara a cerrarse por una falla, el navegador y la computadora sigan trabajando sin interrupción. Esto hace que el programa sea más estable, pero también más seguro, pues los delincuentes suelen aprovecharse de fallos en las páginas para introducir programas malignos en una computadora. En el fondo, la "tecnología sandbox" impide que virus y gusanos puedan atacar al resto del ordenador.
Para proteger al usuario, los desarrolladores le ponen regularmente a disposición actualizaciones para sus navegadores. Microsoft, por ejemplo, actualiza el Internet Explorer en su "patch day" o "día mensual del parche", mientras para Chrome y Firefox hay también nuevas versiones cada cierto tiempo.
Estas actualizaciones permanentes no son signo de un desarrollo deficiente. "Un software de tal complejidad contiene siempre errores", advierte Roitzsch, que recalca que "su cuidado permanente sólo puede ser una señal positiva". Porque, por último, las actualizaciones no sólo eliminan errores, sino que también suelen añadir nuevas funciones. Normalmente, descargan e instalan en el navegador nuevas versiones de manera automática.
Además de los cinco navegadores principales (Google Chrome, Internet Explorer, Firefox, Safari y Opera) hay, por otro lado, algunos programas "exóticos", entre los que se cuenta Avant y el navegador K-Meleon, basado en el sistema Mozilla, mientras RockMelt se centra en la integración de redes sociales como YouTube y Twitter.
No obstante, estos programas básicamente tampoco son tan "diferentes", señala Michael Roitzsch, pues el usuario puede navegar con ellos también con rapidez y seguridad. Como efecto colateral, pueden incluso ser aún más seguros que sus "primos", pues, al ser menos difundidos, los hackers no se interesan en ocupar su tiempo en atacar en ellos posibles agujeros de seguridad.
Por Tobias Hanraths, agencia de noticias dpa




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