Trabajadores de DeepMind, el laboratorio de inteligencia artificial de Google con sede en Londres, impulsaron un proceso de sindicalización ante la preocupación por el posible uso militar de las tecnologías que desarrollan.
El proceso de sindicalización es impulsado desde la sede de Londres. Los trabajadores reclaman que les permitan incidir en decisiones estratégicas.
Trabajadores de la IA de Google buscan sindicalizarse.
Trabajadores de DeepMind, el laboratorio de inteligencia artificial de Google con sede en Londres, impulsaron un proceso de sindicalización ante la preocupación por el posible uso militar de las tecnologías que desarrollan.
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Los empleados solicitaron formalmente a la compañía que reconozca a dos organizaciones gremiales, CWU y Unite the Union, con el objetivo de establecer mecanismos de representación que les permitan incidir en decisiones estratégicas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial.
El conflicto se enmarca en un contexto de creciente discusión internacional sobre el uso de la IA en el ámbito militar. En las últimas semanas, el tema volvió al centro de la escena tras tensiones entre el Departamento de Defensa de Estados Unidos y empresas proveedoras como Anthropic.
En ese escenario, Google forma parte de las siete compañías que firmaron acuerdos con el Pentágono para trabajar en operaciones clasificadas, incluso en entornos de combate, lo que generó inquietud dentro de la propia organización.
Desde la CWU señalaron que existe preocupación por el destino de estas tecnologías, ya que podrían habilitar el desarrollo de armas autónomas o sistemas de vigilancia masiva.
El planteo de los empleados apunta a establecer límites claros en el uso de la inteligencia artificial. Entre los principales reclamos se encuentran la prohibición de desarrollar armas o herramientas de vigilancia basadas en IA, la creación de un organismo independiente de supervisión ética y el derecho individual a rechazar la participación en proyectos por motivos morales.
Además, los trabajadores manifestaron su rechazo al posible uso de estas tecnologías por parte de fuerzas militares, incluyendo el ejército de Estados Unidos y operaciones vinculadas a Israel.
El objetivo, según expresaron, es convertir a DeepMind en el primer laboratorio de inteligencia artificial de avanzada con representación sindical reconocida a nivel global.
Los empleados enviaron una carta a la dirección de la empresa en la que otorgaron un plazo de diez días para obtener una respuesta formal. En caso de no recibirla, advirtieron que avanzarán con un procedimiento legal para exigir el reconocimiento de los sindicatos.
No es la primera vez que surgen tensiones dentro de Google por el uso de su tecnología en proyectos militares. En 2018, una fuerte protesta interna llevó a la empresa a retirarse del Proyecto Maven, una iniciativa del Pentágono que utilizaba inteligencia artificial para analizar imágenes captadas por drones.
El nuevo reclamo refleja que el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial continúa abierto, incluso dentro de las principales compañías tecnológicas del mundo.
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