La NASA presentó su nuevo telescopio espacial Roman, una misión de última generación que buscará mapear amplias regiones del cosmos y avanzar en la comprensión de algunos de los mayores enigmas del universo, como la materia y la energía oscuras.
El objetivo de la agencia es avanzar en la exploración de los enigmas del universo. Es un dispositivo de última generación que puede mapear regiones amplias.
La NASA presentó su nuevo telescopio espacial Roman, una misión de última generación que buscará mapear amplias regiones del cosmos y avanzar en la comprensión de algunos de los mayores enigmas del universo, como la materia y la energía oscuras.
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El anuncio se realizó en el centro Goddard, en Maryland, donde se completó el ensamblaje del instrumento, que será trasladado a Florida para su lanzamiento a principios de septiembre a bordo de un cohete de SpaceX.
“Ofrecerá a la Tierra un nuevo atlas del universo”, afirmó el director de la NASA, Jared Isaacman, al destacar el alcance científico de la misión.
El telescopio, de más de 12 metros de altura, fue desarrollado durante más de una década con una inversión superior a los 4.000 millones de dólares. Su nombre rinde homenaje a Nancy Grace Roman, considerada la “madre del Hubble”.
A diferencia del Telescopio Espacial Hubble, el Roman contará con un campo de visión más de 100 veces mayor, lo que le permitirá observar grandes porciones del cielo con un nivel de detalle sin precedentes.
Ubicado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, enviará cerca de 11 terabytes de datos diarios. Según explicó el ingeniero Mark Melton, esto implica que en su primer año generará más información que el Hubble en toda su vida operativa.
Uno de los principales objetivos del Roman será detectar nuevos exoplanetas. La NASA estima que podría descubrir decenas de miles, además de miles de supernovas que permitirán comprender mejor la evolución del universo.
Sin embargo, su misión va más allá de lo observable. El telescopio también intentará arrojar luz sobre la materia y la energía oscuras, componentes invisibles que, según las estimaciones científicas, representan alrededor del 95% del universo.
La responsable científica de la agencia, Nicky Fox, destacó que esta capacidad permitirá avanzar en preguntas fundamentales de la física moderna, muchas de las cuales permanecen abiertas desde hace décadas.
El potencial del Roman no se limita a lo ya planificado. Los propios científicos reconocen que sus hallazgos podrían ir más allá de lo previsto.
“Si Roman gana algún día el Premio Nobel, probablemente será por algo en lo que ni siquiera hemos pensado todavía”, señaló Melton, en referencia a la capacidad del telescopio para abrir nuevas líneas de investigación.
Con esta misión, la NASA busca dar un salto en la exploración del universo profundo y continuar el legado iniciado por el Hubble, pero con herramientas que prometen transformar la manera en que se observa y se entiende el cosmos.
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