La empresa estadounidense Palantir, conducida por Peter Thiel y abocada al desarrollo de software de integración y análisis de datos, volvió a quedar en el centro del debate público en torno al avance de las capacidades de la Inteligencia Artificial y su utilización en sectores sensibles como Defensa o Seguridad. En un breve manifiesto - tal como publicó en abril de este año - la compañía remarcó la importancia de la "soberanía de IA", el cuidado de los datos personales, la "tecno-politización".
En total, el texto cuenta con 9 puntos englobados bajo el título "nuestra visión sobre la importancia de la soberanía en la inteligencia artificial".
Cabe destacar que Thiel se instaló a comienzos de abril en Buenos Aires de manera temporal con su marido y sus hijos. Desde entonces, mantuvo reuniones con el Gobierno y otros actores de la política, como el dirigente peronista Juan Grabois.
El nuevo manifiesto de Palantir: la soberanía en la inteligencia artificial
"La soberanía sobre tu IA determina el futuro de tu institución", sentenció en el primer punto la empresa que es co-conducida por Alex Karp. En ese sentido - y quizá uno de los puntos más fuertes de su visión - la compañía explicó que "es la condición previa para poder elegir" y que "Renunciar a ella significa transferir las decisiones futuras de tu institución a otros, que probablemente las utilicen en beneficio propio y en perjuicio del tuyo".
Parte de la soberanía que puede tener un Estado o una organización depende de el control que tenga sobre sus datos. "Transferirlos implica un riesgo enorme (...) Ceder esos datos equivale a entregar acceso a tus estrategias ganadoras y a los medios para desarrollar otras nuevas".
Otro de los temas en auge en la industria es el "tokenmaxxing" o maximización del uso de tokens. En pocas palabras, un token es la unidad mínima de información que un modelo de lenguaje procesa y, muchas veces, los esquemas de negocio están orientados a cobrar por cantidad de esta información consumida.
"La búsqueda de un alto consumo de tokens incentiva el uso de scripts descartables en lugar de software sólido, generando una sensación adictiva de falso progreso. Hay una razón por la que quienes venden tokens se niegan a cobrar en función del valor que generan", explicaron al erspecto.
Otro de los puntos polémicos sobre los que se expresó la compañía estadounidense es sobre la politización de la discusión tecnológica.
"Politizar las cuestiones técnicas relacionadas con la soberanía es exactamente lo que desea tu adversario. La tecnopolitización es el origen de una falsa soberanía. Lleva a tomar decisiones que aparentan reducir la dependencia, pero que en realidad limitan la capacidad de acción, especialmente en el campo de batalla occidental", sentenciaron al respecto.
Sobre el final, la empresa afirmó que "la verdadera experiencia" de la IA "es una cuestión existencial". En ese sentido, detallaron "que la política o el favoritismo determinen las decisiones técnicas premia a quienes son mejores haciendo política, no a quienes tienen razón" y recomendó a las organizaciones "escuchar a quienes están más cerca de los problemas, no a quienes hablan de ellos de la manera más persuasiva".
La influencia de Palantir en el debate público
Esta no es la primera vez que Palantir irrumpe en el debate público sobre la IA. Ya el pasado 18 de abril de 2026, la empresa publicó en su cuenta de X un documento titulado "La República Tecnológica en resumen", considerado por muchos como el manifiesto ideológico de la compañía. Estos son sus 22 principales postulados:
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Silicon Valley tiene una deuda con Estados Unidos. La élite tecnológica debe involucrarse en la defensa del país.
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Hay que superar la "tiranía de las aplicaciones". La innovación no puede limitarse a productos de consumo como el iPhone.
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El crecimiento económico y la seguridad importan más que los servicios gratuitos. Una sociedad solo se sostiene si genera prosperidad y protección.
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El poder blando ya no alcanza. Las democracias necesitan poder militar respaldado por software.
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La IA militar es inevitable. La discusión no es si existirá, sino quién la desarrollará y con qué objetivos.
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El servicio militar debería ser universal. La guerra no debería recaer únicamente sobre voluntarios.
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Los soldados merecen la mejor tecnología. El compromiso con quienes arriesgan su vida también implica desarrollar mejor software.
- El Estado debe ser más eficiente. El sistema de incentivos para los funcionarios públicos necesita cambios.
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Hay que recuperar la empatía hacia los funcionarios. La falta de margen para el error desalienta el servicio público.
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La política no debe reemplazar la identidad personal. Buscar sentido de vida en los dirigentes conduce a la frustración.
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No hay que celebrar la caída de los adversarios. La derrota de un rival debería invitar a la reflexión.
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Comienza la era de la disuasión basada en IA. El equilibrio estratégico dejará de depender exclusivamente del poder nuclear.
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Estados Unidos sigue siendo un país de oportunidades. Pese a sus defectos, ofrece más movilidad social que otras naciones.
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La paz reciente fue posible gracias al poder estadounidense. Ese liderazgo evitó conflictos entre grandes potencias durante décadas.
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Alemania y Japón deben reforzar su capacidad militar. Mantener su pacifismo alteraría el equilibrio geopolítico.
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Hay que apoyar a quienes construyen donde el mercado no llega. El manifiesto destaca el espíritu emprendedor de figuras como Elon Musk.
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Silicon Valley debe combatir el crimen violento. La tecnología debería involucrarse más en la seguridad pública.
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La exposición permanente desalienta a los mejores talentos. El escrutinio excesivo aleja a personas valiosas de la función pública.
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El exceso de cautela es perjudicial. Quienes evitan equivocarse suelen evitar también las decisiones importantes.
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Debe resistirse la intolerancia hacia la religión. El documento cuestiona el rechazo a las creencias religiosas en ciertos sectores.
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No todas las culturas producen los mismos resultados. El manifiesto rechaza equiparar automáticamente todas las culturas.
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Occidente necesita una identidad más definida. El texto critica un pluralismo que, a su juicio, diluye la cultura nacional.