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22 de julio 2010 - 23:38

Tienes un e-book

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El e-book convivirá, al menos a mediano plazo, con el libro tradicional.
La noticia por esperada no dejó de sorprender: Amazon, el gigante estadounidense de comercio de literatura, música y películas en la Red, vendió en el segundo semestre de 2010 un 43% más de libros electrónicos que en el formato papel de tapa dura (o "hard cover", como se denominan en EEUU). Nunca la tendencia se había sostenido durante tanto tiempo y ocurre a sólo tres años del lanzamiento de los e-books al mercado.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Lejos de esa realidad, la industria nacional se prepara a paso lento para la irrupción del e-book apoyada en uno de los nuevos actores de la cadena: el distribuidor digital. Su función es virar el material tradicional de las editoriales hacia plataformas de protección, que encripta los archivos y determina que, al comprarlos, los usuarios puedan leerlo en pantalla, imprimir determinada cantidad de páginas o copiar algún extracto.

Pero no es tan sencillo como parece. "Muchas veces vamos a las editoriales y los archivos de hace cinco años no los tienen almacenados. El tema es que tomaron conciencia hace dos años", revela Gustavo Vorobechik, director de Bibliografika.

Por lo pronto, los editores tendrán que resolver un dilema más básico: el precio. Una de las teorías sostiene que descargar un e-book debe costar lo mismo que el libro tradicional, porque lo que se paga, en definitiva, es el contenido. Pero otros sostienen que debe ser menor, ya que el proceso productivo es mas barato.

Amazon ofrece 630.000 títulos para comprar en la Web y más de 510.000 cuestan menos de u$s 9,99. Ese precio -que Amazon ha logrado fijar en la mente de sus clientes- es uno de los grandes temas, la bomba de tiempo que podría hacer volar por los aires el actual sistema de negocios. Sencillamente porque es demasiado barato y no alcanza para alimentar la cadena autor -agente- editor -distribuidor- librero que se mantiene casi inalterable desde los albores del negocio editorial.

Vorobechik aclara que en nuestro país, debido a que rige la ley de precio único "no es posible un modelo como el de Amazon". Y apunta contra otra barrera, invisible pero infranqueable: "Acá no hay cultura digital".

Según su percepción, "la maduración del negocio es lenta, se realizan acciones pero con pocos jugadores de la industria". En un juego en el que aún las reglas están por escribirse "el editor es cauto y el librero es el que se siente más amenazado". En un futuro, si la avanzada digital prospera, los libros se bajarán con un simple clic, aunque Vorobechik supone que, a mediano plazo, las librerías no tienen de qué preocuparse porque convivirán con las nuevas tecnologías. "El negocio es el contenido", repite. Será la materia prima que cambiará de forma una y otra vez para ser impreso, descargado o reproducido a través de teléfonos celulares.

En la tecnocultura el soporte ha pasado a ser lo de menos, pero no aquí: sólo el 5% de los libros producidos tiene un soporte distinto del papel. Y el 12,6% de esa pequeña porción corresponde a libros digitales.

Para que el negocio evolucione necesita cumplir tres premisas: "que los editores vuelquen más contenidos, que haya mayor cantidad de canales de distribución y que los e-readers tengan un precio accesible", enumera Vorobechik. Los primeros lectores electrónicos comercializados por cadenas locales llegarán, se supone, el mes que viene. Aún está por verse cuánto costarán.

Pero el mundo se está moviendo a otro ritmo. Para 2011, según un informe difundido por la Cámara Argentina del Libro (donde ya funciona una comisión dedicada especialmente al e-book) más del 50% de las editoriales a nivel global ofrecerán contenido exclusivo digital y un tercio de ellas tendrá digitalizado más del 50% de su catalogo tradicional. Alcanzaría, según analistas, el 30% del total del mercado.

Así, el negocio del libro electrónico verá consolidar el inicio de un imperio basado en el volumen de contenido digitalizado, el precio de e-books y el de los e-readers como el Kindle.

Pero primero habrá que superar la fase de prueba y error. El Digital Book World 2010 no logró llegar a un acuerdo sobre si el e-book debe lanzarse en simultáneo o después que la edición impresa. Uno de los tantos interrogantes que habrá de dilucidar sobre la marcha, en un negocio recién nacido que intenta reflejarse, para obtener alguna imagen cercana, en lo sucedido con la música y el ejemplo iTunes.

Mientras, la batalla por el mercado es cada día más encarnizada. A eso apunta, según Vorobechik el paradigma "todo por u$s 9,99" de Amazon. Acaparar usuarios y clientes para el momento crucial en el que sólo queden los más grandes y pueda superar a rivales de la talla de Google o Barnes & Noble.


El futuro cercano

Una vez que la nueva generación de lectores se acostumbre al sistema de menúes para marcar páginas, subrayar líneas y ajustar el tamaño de la letra o su presentación, a borrar los libros que no quiera conservar, desplazarse de una página a otra con un click y acceder a periódicos y revistas por medio de una suscripción, no habrá vuelta atrás. Los diarios ya comienzan a incluir el ranking semanal de e-books más vendidos.

Y aún resta esperar el "efecto China", que podría sacudir el mercado y reformular una vez más el escenario. Se estima que el gigante asiático venderá 3 millones de ebooks en 2010, el 20% del total mundial y antes de 2015 superará a EEUU en cantidad de e-readers.

Se espera de todos modos que el papel chino estará más ligado a convertirse en un gran desarrollador de tecnología, ya que el idioma es una limitación importante. Pero acuerdos como el de China Moviles -dueña de 600 millones de líneas- con 10 de las grandes editoriales, para crear una plataforma propia de ebooks no dejan de llamar la atención y abren una grieta con el futuro que obligará a muchos, según parece, a quemar los viejos manuales y avizorar las nuevas directrices del negocio en la delgada y suave pantalla de un Kindle.

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