- ámbito
- Edición Impresa
Corte blinda a la jueza y espera por más pericias
• ENCUENTRO EN EL CUARTO PISO CON LORENZETTI.
• DISCREPANCIAS SOBRE LA INVESTIGACIÓN ANTICIPAN RUIDOS CON FISCAL FEIN.
Ricardo Lorenzetti y Juan José Galeano
Fiel a su estilo, el justice convocó a la jueza ante ciertas inquietudes que llegaron hasta el cuarto piso de la calle Talcahuano respecto de la tarea de la fiscal Viviana Fein durante las primeras horas de la investigación.
Llamó la atención el descubrimiento tardío de la supuesta huella que la magistrada habría encontrado en el pasillo contiguo al departamento del fiscal, así como también la metodología empleada en algunas diligencias para un asunto que tiene movilizada a gran parte del Poder Judicial.
Evidencias
Al mismo tiempo, ayer abundaban los cuestionamientos sobre las pericias relacionadas con una posible muestra de ADN sobre el arma utilizada por el fiscal.
Palmaghini realizó una inspección ocular en el departamento del fiscal acompañada por personal de la Policía Metropolitana. Fue sólo una de las medidas ya realizadas por la fiscal y que la jueza optó por reiterar.
La convocatoria de Palmaghini a la Corte exterioriza además el hecho de que la causa por la muerte de Nisman quedará definitivamente radicada en el fuero ordinario más allá de las especulaciones que orientaban el caso a los tribunales de Comodoro Py por la función de la víctima y, especialmente, por la característica de las personas que investigaba a partir de su hipótesis.
La convivencia podría ser dura porque el Código de Procedimientos (artículo 196 bis) que rige la Justicia ordinaria porteña indica que hasta tanto no se conozca el autor de la muerte la instrucción queda bajo la órbita de la fiscalía.
Retorno
El retorno de Lorenzetti, que reemplazó a Juan Carlos Maqueda como juez de feria, y el encuentro de ayer por la mañana lo posiciona al titular de la Corte en un lugar central del caso y sus próximas novedades, giro que quedó en evidencia en la noche del martes cuando el Centro de Información Judicial comunicó la denuncia por supuesto encubrimiento formulada por el fiscal Nisman. A partir de ahora toda la información sensible será comunicada por dicho canal institucional, ubicado en la órbita de la Corte.
En la lectura cortesana de ciertos despachos, el caso Nisman tiene efectos co-
laterales hacia adelante, como por ejemplo constituirse como una señal de advertencia a la voluntad del kirchnerismo de potenciar las atribuciones de los fiscales.
Cálculos que se replican en otras instancias pero que no impiden preservar los buenos modos: la titular de la Casación Penal federal, Ana María Figueroa, se comunicó el martes con sus colegas para coordinar una esquela por la muerte del fiscal. La receptividad fue inmediata.
Esa instancia -máximo tribunal penal del país- tendrá un rol central en febrero, cuando deba encontrar un cuarto juez para el juicio oral que entiende el presunto encubrimiento de la pista siria y que sentará ante los estrados a los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, al exjefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, al exjuez Juan José Galeano, entre otros.
La integración del tribunal ha sido tortuosa, ya que ha resultado casi imposible encontrar jueces que no tuvieran causales de excusación. La única solución sería convocar magistrados de otros instancias y en lo posible que atiendan en otros edificios, de modo que nunca hubiesen tenido afectos y rivalidades con los acusados que desfilarán por ahora ante los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel.
En las alturas del Poder Judicial ahora se observa con interés el destino de la que fue la oficina de Nisman. Ese despacho había sido tramitado para el fiscal por autoridades de la DAIA, que se lo solicitaron a Néstor Kirchner. Como la misma lógica podría tornarse inviable, la posibilidad más comentada es la de incorporar cuatro fiscales a esa unidad para que cada uno tenga una función especial.


Dejá tu comentario