Enigma Bolsonaro: ¿un nuevo Yeltsin?
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Crisis en la pesca: por la suba de costos, las pérdidas ascienden a casi 30% y en el sector advierten parada de barcos
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La actividad en la industria textil tocó su piso histórico: ya se perdieron 20.000 empleos desde fines de 2023
Boris Yeltsin y Jair Bolsonaro.
Brasil logró posiciones de relevancia en la captura de inversiones privadas que se frenaron apenas llegado M. Temer y eso probablemente se detenga hasta que se vea con precisión qué hará este líder que resulta cuestionado en el mundo porque en el fondo esa combinación de extrema derecha política y neoliberalismo económico tiene pocos referentes históricos que puedan sustentar el devenir de su gestión en tiempo futuro.
Si un observador quisiera comparar a J. Bolsonaro con Trump probablemente sería una comparación forzada, ya que Trump no se planteó ni llevó a cabo un cambio de las características exhibidas por el presidente electo brasileño. Quizás Bolsonaro se parece por su omnipotencia reformista y la derechización de su propuesta a Boris Yeltsin.
El líder ruso, que gobernó con un programa de economía de libre mercado, implementó una política de shock: liberó precios, tipo de cambio e inició un gigantesco programa de privatizaciones con escaso nivel de transparencia y apertura. Como Bolsonaro, B. Yeltsin amplió un arco de alianzas y con una fuerte participación de sectores liberales. Uno de los mecanismos utilizados en la Federación rusa fue cooptar a los cuadros del Estado con el objetivo de actuar como como accionistas de las empresas privatizadas. En muchos casos, aventureros sin patrimonio, pero aliados a capitales externos que dieron apoyo para superar las propias crisis internas.
Probablemente las grandes transformaciones que pretendieron edificarse con Yeltsin condujeron a una crisis económica de proporciones que llevaron a una hiperinflación, desempleo, desorden económico y derrumbe internacional. Después de esas crisis, la sociedad rusa y el propio Yeltsin, dejaron las puertas abiertas para que Vladimir Putin condujera, aliado a políticos modernos, una fase iniciada en el 2000 que con intercambios con D. Medvedev, fueron un sistema que reestructuró la economía, refundó un estado de bases sólidas y se convirtió en un país relevante en el juego económico mundial y europeo en particular.
¿Será Bolsonaro el Yeltsin que necesita el poder económico para retrotraer a Brasil a un estadio anterior y luego de una reforma volver a barajar y dar de nuevo? ¿Será que se necesita una salida cruenta para derechos adquiridos, afectación del Mercosur, ausencia de crecimiento y fuga de capitales para resolver su crisis interna? De ocurrir ese escenario, será muy crítico para Brasil y mucho más para el Mercosur y para Argentina en particular, que con este triunfo ingresan a una zona de riesgo imprevista hasta hace sesenta días atrás.
Si Bolsonaro iniciara lo que él mismo señaló, con una iniciativa de negociar relaciones de libre comercio con países y regiones disminuyendo o eliminando el peso institucional del MERCOSUR, nuestro país perderá una parte de su industria y de un mercado externo que, en condiciones de vigencia del acuerdo subregional a pleno, puede ser la región económicamente complementaria de nuestra oferta exportable.




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