Aracre: "La aprobación de las importaciones es lo que permitirá mover la aguja del crecimiento"

Agronegocios

El director general de Syngenta para Latinoamérica Sur, Antonio Aracre, dialogó con Ámbito acerca de la actualidad económica, la pandemia y el futuro de la Argentina. Tiene más de dos décadas de experiencia en la agroindustria, le apasionan los temas vinculados a la diversidad e inclusión y los nuevos modelos educativos para promover el desarrollo de las personas, las empresas y los países.

Periodista: En las últimas semanas se genero cierta tensión entre el gobierno y las empresas del sector que requieren importaciones. ¿Cómo se posiciona Syngenta en ese contexto?

Antonio Aracre: Desde el comienzo del año pasado y según varias conversaciones que mantuve con funcionarios del gobierno, entendimos que la administración del sector externo era crítica. La actual gestión se encontró con un Banco Central con muy pocas reservas y varios compromisos externos que cumplir, de los cuales algunos re renegociaron y otros quedan pendientes. La administración del comercio exterior se impuso en un país que al mismo tiempo enfrentaba una pandemia inédita y al mismo tiempo la necesidad de tener los dólares necesarios para las cuestiones imprescindibles. En ese contexto, desde Sygenta tomamos una serie de decisiones para mantener nuestras ambiciones de crecimiento pero al mismo tiempo apoyar al gobierno. Es por eso que anunciamos en diciembre pasado un plan de sustitución de importaciones y comenzamos a trabajar con proveedores locales en Buenos Aires, Santa Fe y Tierra del Fuego, con la idea de disminuir la proporción de productos terminados importados. Se trata de una transición y si bien no se logrará de un día para el otro, estamos muy comprometidos y eso nos permite tener un diálogo de entendimiento con el gobierno.

Además, estamos trabajando en una integración vertical en las exportaciones. Desde que fuimos adquiridos por Chemchina, hay un interés concreto de nuestros accionistas para acercar los granos de los productores argentinos a los compradores en China, evitando los intermediarios. De esa manera logramos apalancarnos para generar un volumen de exportación de liquidación inmediata que facilita el equilibrio entre lo que requerimos importar y exportar. Nos sentimos confiados en que el año nos va a permitir operar con normalidad en una campaña que en función de los precios internacionales, de la demanda de granos y la relación stock-consumo, consideramos que va a ser excelente. El gobierno necesita que la Argentina exporte más y creo que vamos camino a eso.

La administracion de las importaciones es lógica en un país que tiene dificultades con el frente externo, pero estoy seguro que mientras que las exportaciones fluyan, el gobierno va a acelerar ese proceso de aprobación de importaciones porque es lo que va a permitir mover la aguja del crecimiento de un 5 a un 9 o 10%. Qué mas podría querer el gobierno que las importaciones fluyan, pero lo tiene que hacer con el cuidado de no desmantelar el Banco Central de divisas.

P.: ¿Qué opina del trabajo entre el gobierno y el Consejo Agroindustrial para propiciar una nueva ley de desarrollo para el sector?

A.A.: Es sumamente positivo. Tuve distintas reuniones con Sergio Massa y con Martín Guzman y con ambos hablamos de ese proyecto, que busca incentivar la ciencia del conocimiento y la biotecnología en el agro. Se buscará una mayor industrialización, con beneficios fiscales para quienes adquieran tecnología de manera legal y original. Hasta ahora se pensaba en una penalización y hoy lo que se piensa es en premiar a quienes invierten para aumentar exportaciones y generar nuevos puestos de trabajo, que es lo que la Argentina necesita.

P: ¿Es más importante buscar consensos o invertir en mejorar la productividad?

A.A.: Me resulta difícil una u otra cosa porque es como el dilema de corto o largo plazo. El consenso es indispensable para pensar entre todos un país que invite a que los jóvenes se queden y se desarrollen. Argentina tiene ese potencial y es importante trabajar en una mesa de consensos que trasciendan los gobiernos. En cuanto a la coyuntura, es imposible no domarla. Todos sabemos que las retenciones son un impuesto injusto -porque gravan la recaudación o la venta bruta y no la ganancia neta- pero también sabemos que en los últimos 20 años nunca se pudo prescindir fiscalmente de ellas. Hay que sentarse en la mesa del largo plazo para ir buscando como se puede ir gradualmente encontrando incentivos para que esas retenciones se vayan eliminando.

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