23 de agosto 2023 - 00:00

Guillermo Capuya: "No existe el sistema de salud perfecto"

El comunicador y médico experto en urología dialogó con Ámbito Biz sobre los desafíos que tiene por delante la salud en la Argentina, los problemas de la vida moderna para el funcionamiento del cuerpo, el éxodo de jóvenes médicos al exterior y cómo mejorar el sistema de atención en el país.

Guillermo Capuya.

Guillermo Capuya.

Guillermo Capuya es médico cirujano experto en urología y es conocido popularmente por acercar sus conocimientos sobre la salud a toda la población a través de su participación en distintos medios de comunicación pero, además, está a cargo de las relaciones institucionales del Sanatorio Finochietto y ha sido asesor de autoridades en la Ciudad de Buenos Aires.

Su formación y experiencia profesional le dan una mirada completa del sistema de salud en la Argentina que, según su mirada, tiene puntos a favor y en contra ya que “funciona en base a tres subsistemas que coexisten y muchas veces se superponen”, lo que amerita una revisión y replanteo, pero por otro lado ha sido muy eficiente, por ejemplo, en la época de la pandemia de covid-19 y resalta que “se destaca por las posibilidades de acceso a servicios de salud que les da a sus habitantes comparado con otros países de la región”.

Asimismo, Capuya advierte sobre los problemas modernos que aquejan a las personas en la actualidad y de cómo la vida moderna ha cambiado las condiciones de vida de las personas y el funcionamiento sus organismos.

“Los seres humanos estamos perdiendo gran parte de nuestras bacterias intestinales por el alto consumo de antibióticos, la baja ingesta de fibras y alto consumo de alimentos procesados”, alerta Capuya al respecto.

Estos son algunos de los temas que aborda en esta entrevista con Ámbito en la que, si bien no busca solucionar todos los problemas de la salud en nuestro país, esboza algunos de los puntos que podrían ayudar a construir un sistema más eficiente, aunque teniendo en cuenta que “no existe uno perfecto”.

Periodista: ¿Cómo ve la situación actual del sistema de atención médica en la Argentina?

Guillermo Capuya: Argentina tiene tres subsistemas de salud, el público, el privado y el de las obras sociales que, muchas veces se superponen restándole eficiencia a su funcionamiento.

Hay personas que tienen doble o triple cobertura. Y, aunque nuestro país suele tener cobertura para todas las personas de alguna manera o de otra, hay lugares que son más carentes de medios de transporte o acceso a centros de mayor complejidad y, como suele suceder, la mayor cantidad de los centros de atención suelen estar en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. Hay una asimetría determinada por el código postal. No hay las mismas posibilidades de acceso para quien vive en un pueblo o ciudad del interior que para quien habita en Capital. La fragmentación del sistema es justamente lo que genera tanta asimetría.

P.: ¿Qué beneficios tiene el hecho de tener tres subsistemas de salud y cómo deberían funcionar?

G.C.: El hecho de tener tres subsistemas de salud es, por un lado, positivo porque genera fuerte cobertura, pero sería ideal que fueran complementarios para no duplicar o cuadruplicar tecnologías porque, por ejemplo, hay dos resonadores con diferencia de una cuadra y, en otras zonas no hay uno den 500 kilómetros a la redonda.

Por otro lado está el tema económico. El capital humano local es muy bueno, pero no está bien pago. Muchos médicos argentinos son reclutados del exterior porque los salarios locales son muy bajos. En la pandemia, no hubo una crisis sanitaria fuerte.

De hecho no hubo que decidir en ningún momento entre quién iba a un respirador y quién no. Hubo buena atención en todos los niveles, tanto público, como privado y de las obras sociales y el recurso humano fue muy importante para que eso fuera así, pero no fue remunerado como correspondía. Eso permanece así y hace que muy poca gente elija hoy estudiar medicina clínica, por ejemplo. Escogen especializaciones más complejas porque son mejor redituadas.

P.: Cuándo se habla de implementar un sistema de seguros de salud y terminar con el actual... ¿cree que es una solución?

G.C.: Creo que el sistema perfecto no existe. En Argentina, estamos acostumbrados a que cualquier persona elige el médico que quiere a la hora que quiere, va a la guardia cuando lo necesita, incluso si está hace varios días con una faringitis, por ejemplo. Nosotros queremos que el especialista nos vea en el momento y estamos acostumbrados a eso. Hay centros de atención primaria donde se descomprime esa demanda. También hay un sobreuso del sistema de ambulancias. Muchos lo usan y no lo necesitan. La ambulancia está para urgencias. En otros países no funciona así. Los seguros de salud se rigen con otro paradigma, utilizan la modalidad de copago o de franquicias. Son sistemas diferentes.

Tenemos que saber que los sistemas perfectos de salud no existen.

P: ¿Es un buen negocio la salud hoy en día?

G.C.: La verdad es que muchos piensan que los empresarios de la salud hacen un gran negocio, pero no es así. Es un servicio muy costoso y requiere de mucha inversión constantemente. Por ejemplo, en el caso de la Argentina las coberturas deben atender como 8.000 enfermedades poco frecuentes y que son de alto costo, por lo que no es un negocio tan rendidor el de la salud como se cree. Los empresarios de la salud no ganan tanto dinero como se cree muchas veces. Pensemos que hay tratamientos de enfermedades y medicamentos, que están entre los más caros del mundo, que cuestan hasta u$s2 millones, como algunos para tratar la atrofia muscular espinal (AME). No todo el mundo puede acceder a ellos y algunos pacientes tienen que pasar muchas barreras dentro de ciertos sistemas para poder hacerlo. Es un servicio que requiere de inyecciones de dinero fuerte.

P.: ¿Cómo está posicionada la Argentina en materia de salud respecto de otros países?

G.C.: Argentina, dentro de sus dificultades, le genera a sus habitantes una oferta bastante nutrida de servicios de salud, acceso a los medicamentos y a las nuevas tecnologías, sobre todo comparado con otros países de América Latina. Todos tenemos acceso al sistema público por pagar los impuestos. No es gratis, claramente, porque en salud hay muchos insumos que se utilizan y deber ser adquiridos aunque se produzcan a nivel local, incluso, porque se fabrican con materiales del exterior. También se pagan los costos de capacitación y de capital humano. Pero nuestro país tiene un alto porcentaje de su presupuesto volcado a la salud, aunque quizás no muy bien administrado por la duplicidad de los sistemas, los bajos salarios médicos, etcétera. El sistema público nacional no está en su mejor momento pero, en realidad, esto está relacionado también con una tendencia mundial. Por que hay un encarecimiento fuerte de los servicios.

Tengamos en cuenta que la salud tiene un alto costo en materia de insumos, nuevos medicamentos y terapias génicas, que encarecen los tratamientos en todos los sistemas. Y los pacientes se encuentran a veces con muchas barreras para poder acceder a esos tratamientos Eso hace que el acceso a la salud sea cada vez más asimétrico en el mundo.

Un viejo adaggio dice que “la salud no tiene precio, pero tiene un costo”. Alguien siempre paga. Y, si uno mira lo que viene, no todos vamos a poder acceder a cierta tecnología médica que nos permite vivir más tiempo.

Hay que pensar que, en el Imperio Romano, por ejemplo, una persona vivía 25 o 30 años y, en Argentina, hoy, el promedio de vida es de 76 años. Hemos ganado muchos años de supervivencia gracias al acceso a los antibióticos, los tratamientos cardiovasculares, etcétera.

P.: ¿Ha mejorado la salud entonces en la vida moderna?

G.C.: Por un lado sí, porque podemos vivir más pero, sin embargo, por otro, han empeorado los estilos de vida a raíz de habitar en las grandes ciudades. El sedentarismo y otros elementos nos han hecho perder gran parte de las bacterias de nuestro intestino, tenemos muchas comorbilidades, una alimentación poco saludable e ingerimos productos de alto contenido calórico, sódico y de azúcares. Es común escuchar que la gente se queja mucho de problemas digestivos. Y eso es porque los indios amazónicos, por ejemplo, tienen el doble de bacterias que la gente que vive en las grandes ciudades en Estados Unidos porque se alimentan de manera más natural y saludable.

De hecho, hay un banco en Suiza que trabaja con materia fecal para la preservación de bacterias que estamos perdiendo los seres humanos por el alto consumo de antibióticos, la baja ingesta de fibras y alto consumo de alimentos procesados.

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