Alejandro Levy: "Logramos que la categoría vuelva a ser creíble y respetada"

Ambito BIZ

El presidente de Top Race diálogo con Ámbito sobre los ejes de su gestión. Afirmó que la anterior conducción "no valoró a los equipos ni a los pilotos", admitió su deseo de transformar la competencia "en un espectáculo" y contó su estrategia para surfear la pandemia.

Abogado de profesión, Alejandro Levy (51 años) reparte su tiempo entre su actividad principal, en el estudio jurídico que fundó su abuelo hace 50 años y el automovilismo, su pasión de toda la vida. "Cuando empecé en el estudio éramos 4 personas. Nosotros lo profesionalizamos y lo especializamos en Marcas y Patentes y Asuntos Regulatorios. Hoy trabajan más de 80 profesionales", cuenta Levy.

Su recorrido en el mundo de los fierros se remonta a finales de la década del 90. El Rally Federal, segundo a nivel de importancia detrás del Rally Argentino, fue el puntapié inicial. Comenzó corriendo en el 97 y del 2001 al 2019 fue presidente de la categoría. A nivel deportivo, Alejandro ganó, junto a Diego, su hermano menor (45), más de diez títulos y varios subcampeonatos. "Diego es mi cable a tierra, es la persona que me ordena. Imaginate el nivel de confianza que le tengo que durante 15 años el fue mi navegante y quién me cantaba que decisiones tomar a 200 kilómetros por hora en caminos de tierra, en la montaña. Y al revés también, el confió su vida en mi. Cualquier error que hubiésemos tenido lo hubiéramos pagado muy caro", confiesa Alejandro.

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"En el plano económico, teníamos claro que las condiciones de la categoría eran muy atractivas para cualquier piloto y para cualquier equipo. En el plano deportivo, hoy venimos cumpliendo el calendario, acomodándonos a las condiciones de la pandemia", cuenta Levy.

"Entre el 2001 y el 2019 surge la posibilidad de desarrollar otra categoría que es el Rally Cross, una disciplina que se corre en un circuito mixto de mil metros de tierra y asfalto", acota. El debut fue en el 2014 y el escenario, la provincia de San Luis. Levy recuerda que aquella competencia "fue la previa de una fecha del Rally Mundial, que contó con la participación de algunos de los mejores pilotos del globo como Sebastián Loeb o Petter Solberg".

En el 2018, los hermanos Levy toman el control del Tango Rally Team, el principal equipo de rally de la Argentina, que tenía a David Nalbandián en sus filas y hoy tiene a Claudio “Piojo” López y al múltiple campeón de la especialidad Marcos Ligato.

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"En la organización de una carrera trabajan más de cien personas directas más otras 200 indirectas. Si a eso le sumas la transmisión televisiva, periodistas, seguridad, personal de salud, etc… más los pilotos y sus respectivos equipos, estamos hablando de una movilización de más de 1.000 personas", explica Levy.

Finalmente en el 2020, previo a la pandemia, llega el desembarco en el Top Race. "La categoría estaba en una situación muy mala, administrativamente, de imagen y deportivamente. Se estaban yendo todos los equipos, todos los pilotos". En aquel momento, la CDA le quita los derechos deportivos a Alejandro Urtubey y se los asigna a los Levy.

"Era un momento muy complicado del Top Race, una categoría con muchísima historia que a fines de los 2000 llenó el autódromo de Buenos Aires con 100 mil personas pero que en los últimos años padeció un grave problema de gestión", analiza Alejandro. Cuenta que "no fue fácil reinventar la estructura de negocios durante la pandemia", que el contexto adverso los obligó "a pensar mucho, a activar una ingeniería de costos que nos permitiera ayudar a los pilotos y a los equipos para que sigan participando" y reconoce que una de las acciones que llevaron a cabo en lo inmediato fue reducir un 40% los costos. "Con eso logramos fidelidad y compromiso de todos los actores", afirma, antes de "agradecer la confianza a los equipos, a los pilotos, al Automóvil Club Argentino y a Carlos García Remohí, (titular de la Comisión Deportiva Automovilística), que nos dio un voto de confianza en un momento de crisis absoluta".

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Diego y Alejandro: "Imaginate el nivel de confianza que le tengo que durante 15 años el fue mi navegante y quién me cantaba que decisiones tomar a 200 kilómetros por hora en caminos de tierra, en la montaña. Y al revés también, el confió su vida en mi", afirma el mayor de los Levy.

Diego y Alejandro: "Imaginate el nivel de confianza que le tengo que durante 15 años el fue mi navegante y quién me cantaba que decisiones tomar a 200 kilómetros por hora en caminos de tierra, en la montaña. Y al revés también, el confió su vida en mi", afirma el mayor de los Levy.

Periodista: ¿Por qué no se terminó de estrellar la categoría?

Alejandro Levy: Porque tiene tan buena madera, que lo pudo soportar. Otra categoría no lo hubiese aguantado.

P.: ¿Cuáles considerás que fueron los grandes errores de la gestión anterior?

A.L.: Hubo una estrategia deportiva equivocada. Uno de los grandes errores fue no valorar ni hacer valorar el producto. Los equipos y los pilotos nunca se sintieron parte.

P.: ¿Cómo fue la experiencia de atravesar casi toda la gestión en pandemia?

A.L.: Fue más simple de lo que esperamos. Sabíamos que el producto era muy bueno. En el plano económico, teníamos claro que las condiciones de la categoría eran muy atractivas para cualquier piloto y para cualquier equipo. En el plano deportivo, hoy venimos cumpliendo el calendario, acomodándonos a las condiciones de la pandemia.

P.: ¿Cuando hablás de las condiciones económicas, te referís a que la ecuación costo-beneficio es muy buena?

A.L.: Exacto. El costo es muy bajo. Es un auto diseñado por ingenieros internacionales de competición. Es el único auto hecho íntegramente para correr carreras. El auto del TC es una Chevy o un Torino modificado para competir; el Súper TC 2000 es un auto de calle con una jaula y aggiornado. El Top Race es todo tubular y está diseñado como un auto de carrera, concebido solamente para correr. Los motores son todos de la categoría, las suspensiones, diferenciales y el resto de los componentes son iguales para todos. La durabilidad de las partes es muy grande, todo eso baja sensiblemente los costos. Esto significa mayor rentabilidad. Además estamos muy por debajo del costo promedio de otras competiciones que necesitan un mantenimiento mucho más importante.

P.: ¿Cuál es la brecha de costos con respecto a otras categorías?

A.L.: Estamos un 30% abajo del resto. En nuestra categoría mayor es de 9 millones de pesos, en el TC es de 40 millones de pesos y en el Súper TC 2000 es de 50 millones de pesos. Con la misma televisión, difusión, profesionalidad y el mismo nivel. Otro gran diferencial de la categoría es la transparencia.

P.: ¿Cuánto cuesta afrontar cada carrera de Top Race hoy?

A.L.: Correr un auto de Top Race cuesta 900 mil pesos un RV6; 600 mil pesos el Series y 450 mil pesos el Junior. A nivel nacional es un regalo.

P.: Todas estas características que mencionás hacen también a la transparencia de la categoría.

A.L.: Totalmente. Nadie puede dudar de que exista algún tipo de beneficio para ninguno. Los motores están sellados por el Automóvil Club Argentino y por un preparador que es Oreste Berta. Nadie puede dudar en cuanto a la performance de los motores del Top Race.

P.: ¿Un año y medio después de agarrar el timón, que análisis haces?

A.L.: Cuando tomamos el control corrían 24 autos y hoy ya son 50. Volvimos a lograr una actividad plena, recuperamos equipos de competición. Nosotros llegamos para ordenar y proyectar. Lo primero que hicimos fue lograr que el Top Race vuelva a ser una categoría creíble, respetada, con un calendario que se pueda cumplir, que cumpla con sus compromisos. Por otra parte, los pilotos para nosotros son muy importantes. Los equipos son fundamentales. Necesitan apoyo, respaldo, acompañamiento. En eso estamos. Si les va bien a los equipos, le va bien a la categoría.

P.: ¿En qué etapa está el desarrollo del nuevo motor V8?

A.L.: El nuevo auto con motor V8 de 500 caballos lo está desarrollando Oreste Berta. Está el motor terminado, el chasis también y empezamos el ensamble, para que en breve estemos haciendo las primeras pruebas en la pista.

P.: ¿Cuánto empleo directo e indirecto genera el Top Race?

A.L.: En la organización de una carrera, un fin de semana, trabajan más de cien personas directas más otras 200 indirectas. Si a eso le sumas la transmisión televisiva, periodistas, seguridad, personal de salud, etc… más los pilotos y sus respectivos equipos, estamos hablando de una movilización de más de 1.000 personas.

P.: ¿Cuál es el objetivo de la actual gestión en el mediano y largo plazo?

A.L.: Queremos transformar el concepto en una categoría espectáculo, en un show. Pretendemos que los pilotos sean las estrellas. Queremos ir a un crecimiento deportivo y también personal de cada uno de los que forman parte de la categoría, apostando a pilotos jóvenes que hoy no tienen nombre a nivel nacional, pero que tienen habilidades para pelearle a cualquier piloto de igual a igual.

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