En tanto, Sosa comentó el proceso de Credicoop: “Lo primero que hicimos fue acercarnos a esas empresas y centramos nuestra atención en las pymes. Les explicamos de qué se trataba el producto, que no genera un costo adicional y a partir de eso armamos dos productos orientados a las necesidades de cada uno”.
Qué oportunidades otorga el FAL a las empresas
Sosa resaltó que “lo básico es conocer a las empresas que atendemos y, en base a eso, ofrecer un producto adecuado para ellas” y profundizó: “No es lo mismo una que tiene mucha rotación de personal y va a necesitar esos fondos de manera continua que otra que puede disponer de ese ahorro en un corto o mediano plazo y puede pensar en invertir en otros activos a más largo plazo, como un bono CER de la parte larga de la curva”.
“Apostamos a una relación integral con las pymes y, una vez que esté operativo el producto, vamos a poder sentarnos y mostrar el valor del producto”, apuntó.
Broggi señaló que IEB ofrece dos tipos de fondos, ambos bonificados. “Uno es un poquito más conservador y otro tiene un horizonte más largo de plazo para que la empresa elija de acuerdo a sus perspectivas”, precisó y puso el foco en “el acompañamiento integral".
“La apertura de la cuenta y el home banking del fondo es muy sencillo y no toma más de cinco minutos. Cada empresa, además de tener su FAL, va a tener el acompañamiento de un asesor financiero con expertise en finanzas para que lo acompañe”, expresó.
Desde Grupo ST, Diez identificó dos grandes desafíos: “Uno es la implementación, que es donde están puestos nuestros objetivos para integrarnos con los organismos públicos, al cliente con la entidad administradora y poder hacer esas altas de cuenta que va a requerir el cliente, conectando sus aportes con el producto”.
“Tratamos de disponibilizar el producto y no agregar un a complejidad operativa a la empresa. Esto va a funcionar si logramos generar un circuito operativo que sea simple, seguro y trazable para las compañías, añadió.
Mirando a futuro, se refirió a la propuesta de valor concreta. “En esta primera etapa hay una fuerte competencia entre bancos, ALyCs y administradoras de fondos comunes de inversión para la captación de los clientes. Después va a haber un derecho de portabilidad que va a generar una segunda etapa de competencia muy transparente donde van a pesar la calidad de la administración de estos productos, la transparencia, la eficiencia operativa y el acompañamiento integral al cliente. Y es ahí donde entendemos que podemos aportar una diferencia importante”, sentenció.
El aporte del FAL a la economía
Al evaluar cómo el FAL puede beneficiar al mercado, Broggi mostró expectativa, pero también prudencia. “Vamos a desmitificar que los fondos del FAL van a asegurar financiamiento en el corto plazo para el Tesoro. Son alrededor de 3 billones de pesos y los vencimientos en pesos del Tesoro para el año que viene son 185 billones”, comparó y aclaró: “Es un 1,5% que no va a solucionar ya el problema. Sí, a medida que vaya creciendo con aportes, rendimiento y capitalización, puede tomar un valor más alto y ayudar”.
En contrapartida, marcó que su fortaleza principal es “la aparición de un jugador nuevo dentro del mercado de capitales con un horizonte de inversión un poquito más largo que el actual”, al contrastar con las inversiones de las tesorerías de empresas y de inversores locales, asociadas a dólares.
“Brinda un horizonte un poquito más largo en pesos y le agrega profundidad al mercado argentino”, observó y consideró que “si bien no es de largo plazo como el fondo de retiro, puede ser una prueba piloto” para el desarrollo de ese segmento.
Broggi consideró que el FAL puede ser una prueba piloto para los fondos de retiro.
Diez coincidió con esa mirada y aportó: “Para la industria de fondos comunes de inversión, el FAL va a representar un crecimiento patrimonial, una ampliación de su base de clientes y va a traer nuevas capacidades de administración, porque es un circuito especial que requiere cierta conexión con ARCA y pago de indemnizaciones”.
“Lo más importante, pensando en el mediano y largo plazo, es que este tipo de vehículo empiece a generar una base de ahorro estable para la Argentina, porque el motor de la inversión y el financiamiento es uno de los principales para el desarrollo. Y el mercado de capitales es un jugador importante para que eso se pueda movilizar”, expresó.
En ese sentido, resumió: “Para las empresas genera una capa financiera adicional que les da mucho más respaldo y a los empleados le mejora su derecho indemnizatorio, porque va a encontrar otro vehículo que está generando condiciones financieras más fuertes ante un evento laboral”.
Sosa, en tanto, consideró que “el potencial puede ser muy bueno, porque hablamos de 3,6 billones contra una industria de fondos de 120 billones de pesos”. “Por ahora es chico, pero puede tener un desarrollo que se va a ir canalizando a plazos fijos en bancos, deuda soberana y, en menor medida, ON y deuda subsoberana”, agregó.
Qué miran los inversores y la precaución ante un año electoral
Al poner la mira en las consultas de los inversores, Broggi anticipó que “los precios de bonos y acciones entraron en terreno electoral” y analizó: “El mercado está priceando un 45% de posibilidades de que haya una reversión de las políticas. Cuando uno usa la tasa forward y mira a octubre del año que viene, pricea un 60% de probabilidades. “Estamos yendo a un año binomial, ya lo vivimos en 2019 y 2023”.
Al enumerar las situaciones que observa el mercado, detalló: “Preocupa que Bolsonaro no ganó en Brasil, que la economía argentina no despega, que a los salarios les está costando, que el gobierno no saca una ley hace tiempo y que no puede emitir afuera por temas globales y hay dudas sobre el programa financiero para 2027”.
“Desde julio hasta acá se deterioraron mucho las variables, salvo la inflación, por eso se adelantó un poco el periodo electoral. Y como no hay una cara enfrente, sos el único que miden y ven flojo”, indicó sobre el presidente Javier Milei.
Con respecto a las tenencias, Diez coincidió en que las carteras “se empezaron a posicionar con una mirada en el ciclo electoral” y advirtió que “en 2027 va a aumentar la volatilidad del mercado de tasas de interés y las necesidades de cobertura, lo que va a ser un desafío importante para los gestores”.
“Vemos que se han empezado a rotar las carteras en dólares, bajando exposición en deuda soberana y yendo a tomar posiciones en deuda corporativa de alta calidad crediticia o deuda latinoamericana”, afirmó y vaticinó: “Si tenemos candidatos opositores que atacan la política fiscal, monetaria y el RIGI, eso puede generar movimientos mucho más bruscos”.
Sosa reconoció el interés por los fondos de cobertura.
Sosa compartió el diagnóstico y admitió que existe “mucho interés en los fondos de cobertura, con inversores que se posicionan en dólares y emisiones corporativas”, aunque insistió en que “la curva en pesos todavía se ve atractiva y no vemos que al gobierno le esté costando la renovación”.
Qué puede pasar con el dólar en 2027
Al intentar anticipar qué puede ocurrir con el dólar el año próximo, Broggi resumió que “la magnitud va a depender mucho de las caras de cada lado y las encuestas como vayan dando”, aunque reconoció que “entre seis y nueve meses antes de las elecciones, generalmente arranca una dolarización de portafolios”.
“Es verdad que el Banco Central llega con buenas reservas y el flujo de la balanza comercial aumentó bastante, pero la presión dolarizadora va a estar y puede ser o no más grande. Por ahora, el mercado está priceando una variación solo del 4% sobre la inflación, que es poco”, aseguró.
Diez puso el foco primero en que “estamos con un mercado de capitales que ofrecen vehículos de cobertura con un spread positivo”, poniendo como ejemplo la posibilidad de “tomar cobertura dólar linked, independientemente del plazo, a una devaluación más 2% u 11%, depende donde se pare”. “Recordemos que en elecciones anteriores, tomar esas coberturas tenía un costo elevadísimo. Era devaluación menos 25%. Eso es importante”, comparó.
Al mismo tiempo, sostuvo que “el gobierno se está preparando para minimizar el efecto electoral y viene haciendo compras de dólares para fortalecer su posición de reservas netas y líquidas”, aunque apuntó: “¿Es suficiente para controlar un proceso devaluatorio? No, va a depender mucho de cómo se transite el escenario electoral”. No obstante, destacó que existe “una mayor fortaleza fiscal, de reservas y un sector externo que viene aportando dólares, lo que muestra un contexto diferente a otros años”.
En tanto, Sosa observó que "el futuro en cuanto a la entrada de divisas está en un momento inmejorable y eso da una cierta seguridad”, por lo que consideró que "es momento de sentarse y ver".
Fondos en dólares
Al analizar la realidad de la industria de fondos, Diez señaló que “muestra una fuerte dinámica de crecimiento, se ha expandido un 52% en estos primeros diez meses y eso significa que viene con una expansión en términos reales del 19%”.
“Hace tres años, el 5% de los activos eran en dólar y ahora están en 30%. También recibimos muchas suscripciones en fondos de deuda corporativa, principalmente con inversión en Vaca Muerta”, destacó.
En tanto, Sosa admitió que “hay un cambio, no todo va a lo transaccional, sino que la gente busca esa cobertura” y recordó que Credicoop lanzó “un fondo en dólares de deuda corporativa al que le está yendo muy bien porque tiene una volatilidad mínima”.
Sobre este punto, Broggi agregó que lanzó una iniciativa similar la semana pasada. “Teníamos un money market, que rinde 1%, uno de renta fija y uno de renta fija de Latinoamérica. Este nuevo producto es sólo de crédito corporativo, con una cartera formada por empresas de alta calidad crediticia y pagarés de firmas analizadas por nuestro departamento de crédito, que otorga un rendimiento del 6% anual”, precisó.