La provincia de Buenos Aires cuenta con numerosos destinos para quienes buscan una escapada diferente, lejos del movimiento de la ciudad. Entre sus paisajes rurales y calles tranquilas, algunas localidades mantienen sus construcciones intactas para que todos puedan conocer cómo era la vida durante el siglo XIX.
Una joya oculta de la provincia: tesoros arquitectónicos e históricos a pocos kilómetros de CABA
Este rincón bonaerense te espera entre fachadas centenarias, celebraciones gastronómicas y un pasado lleno de proceres.
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Un rincón bonaerense invita a descubrir su patrimonio y sus tradiciones.
Uno de estos lugares se destaca por su influencia europea, sus edificios públicos y sus tradiciones religiosas. Su historia también está ligada al crecimiento del ferrocarril y con una figura fundamental de la independencia argentina.
Las Flores: el destino bonaerense que combina tradición, templos imperdibles y sabor local
Las Flores es una ciudad bonaerense ubicada a unos 205 kilómetros de CABA, que conserva una importante riqueza arquitectónica e histórica. Fundada el 25 de marzo de 1856 por Manuel Venancio Paz, es una gran alternativa para quienes buscan recorrer edificios antiguos y conocer las tradiciones del interior provincial.
El destino se encuentra en plena Pampa Húmeda y cuenta con un casco histórico que reúne algunos de sus principales atractivos, tales como el Palacio Municipal, la Iglesia Nuestra Señora del Carmen y la plaza Bartolomé Mitre, espacios que forman parte de la identidad local.
La gastronomía también tiene su lugar en la región. En Rosas, una localidad perteneciente al partido, se celebra la Fiesta del Cordero Deshuesado, un encuentro que reúne propuestas culinarias, música, artesanos y actividades tradicionales.
Arquitectura centenaria y huellas europeas: un recorrido por los edificios de época
El centro de Las Flores todavía conserva edificios diseñados por el arquitecto italiano Pedro Petrocchi, quien tuvo un papel fundamental en la transformación de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XIX.
La llegada del ferrocarril en 1872 impulsó el desarrollo urbano y facilitó el traslado de materiales para las nuevas construcciones. En los años siguientes empezaron a levantarse algunos de los inmuebles más representativos, caracterizados por su influencia europea.
Uno de ellos es el Palacio Municipal, cuya construcción se completó en 1878. En su interior se encuentra el Salón Rojo, un espacio destinado históricamente a reuniones, actos y acontecimientos importantes de la comunidad.
Su decoración se basó en uno de los salones del Palacio de Versalles. Para completar el edificio se incorporaron mobiliarios franceses, trabajos de yeseros italianos y pinturas hechas por artesanos españoles.
Otro de los puntos destacados es la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, también diseñada por Petrocchi. Su fachada, sus torres y sus detalles ornamentales reflejan la influencia de la arquitectura europea de aquella época. El recorrido puede completarse con una visita a la plaza Bartolomé Mitre, uno de los principales espacios públicos de la ciudad.
El legado sanmartiniano: la historia detrás de la Virgen del Carmen y su conexión con Los Andes
La Iglesia Nuestra Señora del Carmen conserva una relación con José de San Martín, cuya figura aparece representada en uno de los vitrales del ingreso al templo. La conexión se explica por la devoción del Libertador hacia la Virgen del Carmen de Cuyo, a quien nombró patrona y generala del Ejército de los Andes en 1817, antes de emprender la campaña libertadora hacia Chile.
En Las Flores, cada 16 de julio se celebran las fiestas patronales en honor a la Virgen del Carmen, una fecha que forma parte de las tradiciones de la comunidad. Antes de la construcción actual del templo existía una pequeña capilla de barro y techo de paja que sufrió un incendio en 1872.
Según la historia que se comparte en la comunidad, entre los elementos rescatados se encontraba una imagen oval de la Virgen del Carmen, con marco dorado, que todavía se conserva en la sacristía. La construcción del nuevo edificio empezó en 1873 y dos años después se celebraron ahí los primeros oficios religiosos, aunque los trabajos todavía no estaban terminados.
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