7 de noviembre 2006 - 00:00

Avatares en las Provincias

Iguazu contradictorio
Tras estar en el centro de atención de todo el país, los habitantes de Puerto Iguazú, Misiones, reacomodan sus ideas políticas. Tierra del obispo emérito Joaquín Piña, fue esta pequeña y turística ciudad de 30 mil habitantes el lugar del que surgió el frente opositor que arruinó los planes reeleccionistas del gobernador Carlos Rovira. La onda expansiva llegó hasta Jujuy y Buenos Aires y también se miden sus efectos en la Casa Rosada, pero los habitantes de esta parte de la triple frontera sufren una contradicción por estos días. «Pusimos un freno a Rovira, pero convivimos con una figura muy polémica en la Municipalidad...», reconoce una voz local. La referencia es para el intendente Claudio Filippa, un ex peronista luego convertido al rovirismo, que se caracteriza por su carácter extrovertido y por protagonizar confusas y públicas situaciones, generalmente en horas nocturnas. Es tal vez esta forma de ser la que lo convirtió en una de las pocas figuras del oficialismo que no ha reducido su exposición.

Empresarios sinceros
Más allá de sus problemas locales, el aire que se respira en Iguazú tras la vorágine eleccionaria es de gran tranquilidad. Un evento realizado en la noche de este sábado sirvió para tomar el pulso de empresarios y líderes de opinión locales. Convocada la prensa de toda la provincia y parte de la nacional, la Fundación Azara presentó en sociedad sus planes estratégicos para la conservación del patrimonio natural y cultural. Con presencia en todo el país, una de las principales acciones de esta fundación es el futuro relanzamiento del Centro Guirá Oga, que recupera especies en peligro de extinción y sirve como referente a nivel continental. El nuevo Instituto Tecnológico Iguazú fue el lugar de dicho encuentro, antes, durante y después del cual abundaron las menciones a las elecciones locales y el triunfo del No. «Hicimos escuchar nuestra voz y les marcamos el camino a los políticos. La situación había llegado a un límite», resumió uno de los representantes locales, donde el sector turístico tiene fuerte presencia.

Dias de radio
Destituido hace un año de su cargo de gobernador de Tierra del Fuego, Jorge Colazo regresó a la actividad pública de una manera que causa sorpresa y lo convierte en blanco de muchas bromas: conductor de programas radiales. Tres, para ser precisos, y en una FM de la ciudad de Río Grande. El ex mandatario UCR -pionero de los radicales K- difunde al aire música bailantera, cartas de amor y testimonios. «Cartas del alma» debutaba ayer en espacio nocturno, de 22 a 0, dedicado a leer mensajes de amor de personalidades históricas, «como la que envió Eva Braun a Adolfo Hitler», informó el ex vocero Eduardo Monchietti, quien también tiene su programa periodístico. Colazo regresó a la arena pública este último fin de semana con «Sábados populares», que va de 13 a 15 y, como su nombre lo sugiere, se dedica a difundir música bailantera, la misma que acompañó sus actos público durante su mandato. Por último, los domingos, de 9 a 14, Colazo conduce «A mi manera», un «magazine cultural» en el que se dedica a «recoger testimonios de antiguos pobladores y el trabajo de las ONG locales».

Candidatos deportivos
Mientras el ex basquetbolista Héctor «Pichi» Campana define su perfil político, le nace un rival también surgido de la cantera del deporte. Se trata del ídolo futbolístico local «Luifa» Artime, a quien el intendente Luis Juez sueña con inscribir en su Partido Nuevo. Claro que esta vez, mientras espera respuesta a su invitación, el rival del gobernador José Manuel de la Sota deberá pensar en algún tipo de cláusula de fidelidad, para que no le suceda como con Campana, quien tras militar un tiempo en las filas del juecismo se pasó al Frente para la Victoria. También hay razones de índole social-deportiva. Juez es fanático del fútbol y, se sabe, mantiene su propio equipo amateur con dineros municipales; pero además busca levantar la imagen en la hinchada del club Belgrano, donde brilló el «Luifa». La idea es que los fanáticos «celestes» perdonen el entredicho que tuvieron con Juez cuando éste los tildó de «bolivianos», apelando a una palabra que se usa discriminatoriamente dentro del lenguaje de las hinchadas, el cual es muy proclive a las metáforas fascistas.

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