La encarnizada lucha entre el oficialismo y la oposición en torno al Fondo del Bicentenario dilata la firma de los acuerdos bilaterales denominados Programas de Asistencia Financiera (PAF), con los cuales Nación asiste a las provincias para hacer frente al pago de los millonarios vencimientos de deuda locales.
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La postal genera malestar entre los gobernadores, para quienes urgen las certezas financieras en momentos en que deben definir el tenor de las recomposiciones salariales a los gremios. Tradicionalmente, esos entendimientos comienzan a rubricarse en febrero-.
En 2009, por caso, en el segundo mes del año ya habían sellado esa ayuda los gobernadores de Buenos Aires, Jujuy y Río Negro, mientras que a comienzos de marzo hicieron lo propio sus pares de Formosa y Chaco. Sin embargo, hasta el momento, los mandatarios no lograron reeditar esa postal masiva, pese a que las urgencias financieras locales hacen imperioso ese paso. Según los funcionarios, en muchos casos avanza la confección de los borradores de los acuerdos del PAF, pero luego se traban en una instancia ineludible. «Falta la decisión política de firmarlo», se repite en los despachos gubernamentales.
En la actualidad, la deuda total de las provincias asciende a más de 99 mil millones de pesos y tiene al Gobierno nacionalcomo el principal acreedor. El Presupuesto 2010 autoriza al Ministerio de Economía a reestructurar los vencimientos por $ 15.000 millones de esa deuda global.
Este escenario que inquieta a los gobernadores -como al cordobés Juan Schiaretti-se da en línea con las advertencias que brotan desde la Casa Rosada respecto de que la caída del Fondo del Bicentenario -que apunta al pago de la deuda externa con reservas del Banco Central-y la consecuente no disponibilidad de u$s 6.500 millones afectarán de lleno a las provincias, de la mano de una merma en los giros hacia las arcas locales.
«La demora es efectiva: ya entramos en marzo y no hay aún siquiera un cronograma de firmas», aseguró ayer un ministro de Hacienda del Interior a este diario. «Nos provoca desequilibrios financieros importantes, con un déficit financiero de las provincias que se arrastra desde el año pasado», agregó.
«Más que preocupación hay urgencias: hubo retenciones de deuda en enero y febrero, con un doble efecto: no sólo la retención de la deuda, sino también que no tenemos la correspondiente compensación del lado de los ingresos», remarcó, por su parte, un funcionario de Economía de otro distrito, además de confirmar que el malestar ya es tema de conversaciones informales entre ministros de esa cartera.
En el ámbito público, y en línea con la Casa Rosada, los gobernadores que sintonizan con el kirchnerismo salieron en las últimas semanas a defender la iniciativa del oficialismo y alegaron, entre otros argumentos, que ese fondo les posibilitaría a las provincias contar con recursos frescos para patear los vencimientos de deuda 2010.
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