Misiones - «Vamos a traer el gas a todo el nordeste argentino de donde sea, aunque a algunos les parezca una obra muy costosa el gasoducto que estamos construyendo.» Con promesas destinadas a calmar la ávida necesidad de gas natural en la región, Cristina de Kirchner encabezó ayer un acto de entrega de viviendas en tierra misionera junto al gobernador Maurice Closs. En su discurso previo, y más allá de los elogios hacia la ex primera dama, el mandatario radical renovador había recalcado que la provincia no cuenta aún con el acceso por red a ese fluido. Poco después, la Presidente reconoció que «todos los argentinos, pero fundamentalmente las provincias más ricas del país, tienen una deuda histórica» con la región. Ambos hicieron referencia así al proyectado Gasoducto del Nordeste, que el gobierno nacional planea construir desde Bolivia. La pretensión regional es que la Casa Rosada se haga cargo de financiar la construcción de caños subtroncales del ducto principal, para llevar el gas hasta las ciudades. Sin embargo, más allá de las buenas intenciones en lo discursivo, no hubo compromisos oficiales de fondo respecto de ese planteo del Nordeste. Sí, en cambio, cosecharon los misioneros una reunión con productores la próxima semana en Buenos Aires, probablemente con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Fue el primer desembarco de un Kirchner presidente en la provincia desde 2006. Ese año, la derrota de Carlos Rovira en la elección de convencionales constituyentes dejó mal parado al por entonces presidente Néstor Kirchner -lo había apoyado abiertamente- y se cobró los sueños de continuar en el poder no sólo del cacique misionero, sino además del bonaerense Felipe Solá y del jujeño Eduardo Fellner. Ese aciago octubre espantó al matrimonio Kirchner, que no volvió a pisar tierra misionera. De hecho, en las elecciones provinciales de octubre pasado jugó a dos puntas entre el candidato oficialista -el radical renovador y socio de Rovira, Maurice Closs- y el díscolo Pablo Tschirsch (Frente para la Victoria). Finalmente, Closs retuvo el poder para el frente renovador, y ayer se llevó la promesa de Cristina de que volverá «una y mil veces a esta tierra colorada». Cristina encabezó -junto a Closs y al ministro del Interior, Florencio Randazzo- un acto en la ciudad de Posadas, donde fueron inauguradas 843 viviendas en el barrio Itaembo Mini. Su discurso fue seguido de cerca por la vicegobernadora peronista Sandra Giménez y por el ex mandatario Rovira, quien hoy preside la Legislatura provincial. Además de lanzar nuevos mensajes directamente dirigidos a las entidades del campo, con las que dirime una dura puja, en su discurso la ex primera dama remarcó que una de las batallas «tiene que ver con la Justicia regional y volver al país en su conjunto». «Aquellas zonas que fueron favorecidas tienen que ayudar y contribuir para crecer en paz», dijo, e insistió en que «hasta que vino este proyecto, la obra pública era mala pa-labra». En la previa, Closs había ratificado su alineamiento con el gobierno nacional. «Continuamos un proyecto político y una alianza de cooperación que empezamos en 2003», afirmó, además de recordarle a la Presidente que en la provincia la votó «más de 70% de los misioneros».
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