La instauración desde las cero hora de ayer de un doble huso horario en el país augura futuras complicaciones en materia de coordinación entre el lote de provincias que adelantaron 60 minutos los relojes por pedido de Cristina de Kirchner -10 en total, más Capital Federal- y el que mantuvo las agujas firmes -13 distritos, avalados agónicamente por la Casa Rosada tras la rebelión inicial de los gobernadores. El hecho de que ayer fue domingo alivió, sin embargo, el esquema de impactos, que se esperan por caso en los ámbitos del transporte provincial e internacional, de la interacción entre ciudades vecinas -y con distintos horarios-, y en el sistema bancario. Por de pronto, en general no se produjeron ayer mayores complicaciones en la terminal de micros de Retiro, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, donde previamente las compañías aplicaron correcciones en los horarios de los itinerarios. «La gente realizó muchas consultas telefónicas previas y estaba muy informada», aseguraron anoche desde una empresa de transporte terrestre de pasajeros que opera en todo el país.
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«Los vuelos tuvieron un diagrama normal y no hubo inasistencia de pasajeros más allá de lo habitual», señaló, por su parte, una fuente de una compañía aérea, que advirtió, sin embargo, que la grilla de vuelos más intensa arrancará hoy. Por caso, Aerolíneas Argentinas informó que los vuelos de cabotaje mantendrán los mismos horarios en aquellas provincias que adelanten los relojes. «Todo dependerá de la hora de Buenos Aires, por lo que el vuelo a Mendoza que sale 7.25 llegará a destino a las 8.15 en lugar de a las 9.15, y si el regreso estaba previsto para las 10, ahora lo estará para las 9», sostuvo una fuente. En paralelo, florecieron las críticas de comerciantes y empresarios de la costa atlántica y del Nordeste, que no se vieron beneficiados con el escenario de sus pares cuyanos, norteños y sureños, donde sí se mantuvo el huso horario. Por caso, en Mar del Plata, los empresarios del sector turístico insistieron en que la medida no redundará en un ahorro del consumo y que, en cambio, desalentará el movimiento económico gracias a que, por imperio de los atardeceres tardíos, los veraneantes se anclarán en las playas hasta tarde. Los cuestionamientos corrieron por cuenta también de empresarios y comerciantes de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes, quienes creen que el adelanto de la hora redundará en un cambio de pautas de consumo que les generará pérdidas en sus ingresos. Sin embargo, la queja más escuchada ayer fue la del transtorno en el sueño y el cansancio adicional que generó el hecho de que el Día de la Madre tuvo una hora menos en diez provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. El pasado viernes, y forzada por la rebelión de siete gobernadores -alegaron escaso ahorro energético y complicaciones en sus distritos-, la Presidente decidió exceptuar del cambio horario a Catamarca, La Rioja, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Súbitamente descolocada, el sábado se sumó Jujuy a ese lote, por decisión propia.
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