10 de febrero 2004 - 00:00

El país se sacude a su ritmo

Las celebraciones concentraron una nutrida concurrencia de público en la capital correntina -donde incidentes entre comparsas retrasaron el comienzo de la celebración-, en varias ciudades de Entre Ríos, en la Quebrada de Humahuaca y en los más de 30 corsos porteños el fin de semana que pasó, por lo que se prevé que la fiesta vaya en aumento el próximo sábado. En Jujuy comenzó a vibrar el tradicional «carnavalito» en la Quebrada de Humahuaca. Junto con el carnaval de la Ciudad de Buenos Aires y el resto de los distritos norteños, se trata de la celebración más autóctona de la Argentina.
El carnaval norteño comenzará el 12 con el
«jueves de compadres» y continuará el 19 con el «jueves de comadres», pero antes, según las creencias y costumbres, hay que desenterrar al «Pulla» (diablo carnavalero) de las profundidades de la tierra para garantizar un año más de vida.
En Corrientes, en tanto, miles de personas colmaron las instalaciones del Hipódromo General San Martín, mientras más de 30 corsos ubicados en distintos barrios porteños siguen batiendo tambores.
En
Gualeguaychú, continuaron los festejos encabezados por las comparsas de esa ciudad entrerriana, en un marco de gran presencia de público.
Por su parte, Concordia vibra desde el fin de semana con ritmo carnestolendo. Se trata del segundo carnaval en importancia de esta provincia, y que año tras año -con esfuerzo denodado- se posiciona con éxito como un atractivo espectáculo turístico, cultural y artístico.
El despliegue arrancó el viernes con la presentación de las comparsas
Su Comparsa, Orange y la ganadora 2003, Ráfaga, lejos la más destacada también en esta edición. Mención aparte merece la batucada de este grupo, un verdadero cromatismo rítmico que se ajustó a las exigentes métricas de cada compás.
El precio de las entradas desentona, sin embargo, con el espectáculo: para las dos primeras noches, mayores 4 pesos, menores 1 y tribuna 2; para el domingo baja a 3 pesos la entrada de mayores, quedando igual el resto. Un abuso para un evento de neto corte popular.

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