Es un clásico. Cada vez que hay elecciones, la Legislatura bonaerense queda en modo stand by. No se trata de una jugada partidaria. Es un acuerdo tácito entre los frentes políticos que la integran para poder dedicarse de lleno a la campaña rumbo a las PASO de septiembre. Algo que, con seguridad, no cambiará de tónica en el camino hacia las generales de noviembre.
Sin embargo, el número sorprende. En lo que va del año, la Cámara alta bonaerense solo sesionó tres veces. Un número incluso bajo para los años electorales. Los motivos son claros: los senadores se encuentran en sus territorios acompañando a los candidatos nacionales, haciendo su propia caminata regional y apuntalando los municipios donde son locales para generar el aporte necesario para sus respectivos frentes.
“Solo se sesionó cuando el Ejecutivo lo necesitaba. Con la vacuna y los pliegos de los jueces. Estuvo todo freezado”, le dice a Ámbito un senador radical. Y agrega: “Ahora estamos todos en campaña pero antes de esto el Senado era un desierto. No hubo movimientos de comisiones, ni debate”.
En la misma línea, su compañera de banca, Flavia Delmonte, candidata a renovar por la quinta sección, sostiene que “hoy el oficialismo planchó hasta las comisiones en las que tiene la presidencia. Hay muchos que ya no participan ni para dar quorum a través de sus asesores. Pero si no hay un tema que les interese, no mueven nada”.
Desde el oficialismo, el senador José Luis Pallares sostiene que, además de lo electoral, “el atraso obedece a las restricciones. A algunos senadores del interior se les complicó y el hecho de trabajar en comisiones de modo virtual complica en lo administrativo. La Secretaria Legislativa no tiene la misma dinámica cuando uno lleva adelante las reuniones de comisión de manera presencial y arriba a acuerdos de manera personal que son más difíciles de derribar. Todo eso hace que el atraso se acentúe”.
Además, como el oficialismo no tiene la mayoría evitó generar el trabajo interno con el objetivo de ver si pueden conseguir al menos una igualdad de legisladores tras las generales. Sobre esto, Pallares asegura que “tenemos una enorme necesidad de dar vuelta esta historia y necesitamos ganar tres senadores. Con el empate cambia el escenario porque la oposición puede sufrir alguna división que ya se está vislumbrando. Nosotros tendríamos un panorama de más de dos años aliviados a la hora de tratar temas que estuvieron casi stand by”.
No será fácil. En la actualidad, desde ambos sectores hablan de un empate de cuatro senadores por lado en la primera sección. En este caso el oficialismo se esperanza con un 5 a 3.
En la cuarta, no hay diferencias de un lado y otro. De los siete en juego, ambos hablan de 4 para la oposición y 3 para el oficialismo. Lo mismo en la séptima, dos para Juntos y uno para el Frente de Todos. Donde no hay concordancia es en la quinta. De los 5 en juego, sendos sectores se ven ganadores 3 a 2.
En la actualidad, el oficialismo tiene 20 senadores, mientras que la oposición, 26. Con los resultados de la primera, la cuarta y la séptima sección, el Frente de Todos ganaría dos bancas. Por lo que, claramente la definición entre si la Cámara quedará empatada o no estará en la quinta.
Pese a que durante la gestión de Daniel Salvador como vicegobernador y presidente de la Cámara alta, la entonces oposición (ahora oficialismo) golpeó duro por la poca cantidad de sesiones lo cierto es que hoy el número es incluso menor. Claro, de por medio está la pandemia. El antecedente marca que en 2019 las sesiones para esta altura fueron cinco (dos más que en la actualidad).
Dejá tu comentario