16 de mayo 2008 - 00:00

Empresarios, entre el optimismo y la cautela

Representantes de las principales cámaras empresariales de la Argentina ofrecieron, en general, una visión optimista a partir del actual panorama internacional, que le brinda una oportunidad única al país para desarrollarse y explotar al máximo su crecimiento, tanto en los mercados externos como hacia el interior, siempre y cuando se lo sepa aprovechar.
Los conceptos fueron desarrollados en un encuentro organizado por Ambito Nacional y ADAR Producciones en el hotel Emperador, donde al mismo tiempo los empresarios hicieron hincapié sobre los desafíos que aún quedan pendientes en la agenda del gobierno, entre los que se destacaron tres déficits: inversión, energía y financiamiento bancario.
De esta forma, este diario abrió el diálogo y cada cámara expuso su posición respecto del contexto económico que está transitando el país. A partir de ahí compartieron sus ventajas y sus problemáticas particulares, estas últimas en algunos sectores más fuertes y preocupantes que en otros, según el tipo de actividad que desarrollen.
El primero en tirar la piedra fue Pedro Neiling, representante de la Cámara del Forjado (CAFOR), quien dijo claramente que más allá de las oportunidades que brinda el panorama internacional, el sector «es día a día menos competitivo». La razón está en que «para exportar primero hay que mejorar y ampliar las cosas internamente», algo que desde el sector no se está evidenciando. La prueba está en que los forjadores ven alterada su producción a través de distintas variables; en primer lugar se destaca la energía, un insumo fundamental para su labor, «que está bastante comprometido», según explicó Neiling. A esto se suman los problemas con los materiales, que presionan por su escasa disponibilidad y altos precios, y la mano de obra, que además de estar poco capacitada en estos momentos está en negociaciones paritarias con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), lo que subirá aún más los costos para el sector.

 Visión

De esta forma, el encuentro comenzó con una visión preocupante acerca del contexto económico actual, especialmente para los sectores que dependen en gran medida del mercado interno para su desarrollo, donde hace años se evidencia una constante erosión en las cadenas de valor. Algo que últimamente se vio incrementado por la crisis energética, los cortes programados, los problemas con el transporte de mercadería y los precios de los insumos, entre otros factores. Sin embargo, el panorama se aclara un poco más para las actividades que dependen del comercio exterior, donde persisten un tipo de cambio competitivo y una demanda externa sólida y en ascenso, que alimenta las expectativas del sector.
En ese sentido, Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), ofreció una visión interesante y completa acerca del actual contexto económico internacional, en donde a partir de agosto de 2007 se vio interrumpida la revolución financiera global por la crisis de las hipotecas subprime, una crisis que tuvo su origen en Estados Unidos y que se fue expandiendo a diferentes países desarrollados, como es el caso de Inglaterra.
«No se va a volver al mismo orden internacional previo a la crisis. Igualmente, ya hay planes en acción por parte de los bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos, para solucionar la situación», sostuvo Mantilla.
Todo esto lleva a que hoy en día exista una dinámica diferente a nivel internacional, con un escenario inflacionario a nivel mundial y de estancamiento en los países desarrollados. Al mismo tiempo, se desencadena un nuevo contexto para los países «emergentes-emergidos» -como los describe Mantilla- en donde se evidencian superávit comercial, altas reservas y gobiernos más solventes, como son los casos de China y la India. Sin embargo, estos países no están canalizando estos excedentes monetarios en los bonos de los países desarrollados, como sucedía antes, sino que los destinan a inversiones dentro de sus fronteras, specialmente en infraestructura, y en la demanda de ciertos commodities, lo que impacta directamente sobre las exportaciones argentinas, tanto por la mayor demanda como por el alto valor de estos productos primarios. A su vez, el posicionamiento en los commodities -que disparó su precio- es un fenómeno a nivel internacional, especialmente como resguardo ante la incertidumbre que generó la crisis financiera, y otros países, como Rusia, con reservas de petróleo, también se están viendo beneficiados.
Por eso, al mirar el contexto internacional se desprende que «el desafío para la Argentina está en visualizar esta nueva situación, este nuevo motor de crecimiento», según resaltó Mantilla, y así aprovechar esta oportunidad única de reacomodamiento global.

 Crecimiento

La prueba de ello está en que las exportaciones argentinas crecieron 120% en los últimos 5 años, un poco más de la mitad por volumen y el resto por precios, según remarcó Marcelo Elizondo, director ejecutivo de la Fundación ExportAr, quien sostiene la visión de Mantilla. Además, resaltó que actualmente 2/3 de las ventas externas tienen como destino los países que no son de la OCDE, especialmente los asiáticos, lo que demuestra cómo se reestructuró la demanda a partir de este nuevo orden mundial.
Pedro Armando Boullhesén, que además de ser presidente de la Cámara de Comercio Argentino Canadiense es dueño de la empresa Royal Group Technologies del Sur SA, da prueba fehaciente de que este nuevo contexto internacional no solamente incrementó la demanda, sino que diversificó los mercados externos de donde ésta proviene. Desde su empresa, líder mundial en la extrusión de PVC aplicado básicamente a la fabricación de productos relacionados con la industria de la construcción, evidenció un incremento de 60% en su producción durante los últimos dos años, destinando hoy en día 60% de ésta al mercado interno y otro 40% al externo.
Sin embargo, Boullhesén no dejó de destacar que «la industria argentina sufre temas puntuales por el fuerte crecimiento de la demanda y el déficit en inversión que dificulta el incremento de la oferta». En ese sentido, recordó cómo afectaron a su producción los cortes energéticos que implementó el gobierno durante el invierno del año pasado y se animó a proyectar que «en el mejor de los casos se van a repetir los mismos cortes este año».
Al mismo tiempo, este emprendedor explicó que no duda de que el gobierno actual esté encarando nuevas inversiones, especialmente en infraestructura, pero remarca que el gran problema para los empresarios que quieren apostar al futuro y reinvertir en el país proviene de los bancos y de la falta de financiamiento a largo plazo.
«El sector financiero privado o público es el que tiene que apoyar los proyectos de exportación», explica este emprendedor, y agrega que «el gran problema son los depósitos, ya que la gente pone la plata en los bancos a corto plazo». Ante esta situación, Boullhesén analiza que la solución quizás tendría que provenir del Banco Central, con instrumentos y políticas que incentiven los depósitos a largo plazo y así se genere el financiamiento necesario para reinvertir en el país.

 Financiamiento

La problemática de la falta de financiamiento también recae sobre los sectores de servicios, como es el caso de las cadenas de supermercados medianas del interior del país. En ese sentido, Roberto Gilio, presidente de la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA), explicó que éste es un sector que sufre de una intensa concentración, con 6 cadenas que se quedan con 80%-85% del mercado, de las cuales cuatro son extranjeras. Ellas son las que tienen la ventaja de encontrar financiamiento a tasas bajas y a largo plazo, desplazando a las cadenas medianas.
Igualmente, las problemáticas de este sector exceden el tema del financiamiento, aunque éste sea uno de las más importantes. Así como los forjadores, los supermercados medianos y autoservicios son los que más preocupados y afectados se encuentran por el actual contexto económico. De hecho, Gilio sostiene que «el desabastecimiento no se generó con la huelga del campo, ya existía mucho antes y por otras razones». Entre ellas se destacan las políticas económicas invasivas que decidió aplicar el gobierno de los Kirchner, como la prohibición de las exportaciones, los precios máximos y los subsidios ineficientes.
Entonces, este contexto lleva a que en los sectores menos beneficiados por la actual coyuntura internacional -especialmente los que dependen del mercado interno y sufren la intervención del gobierno, ya sea a través de restricciones energéticas o políticas de precios máximos- la facturación caiga y los costos suban.
Por otro lado, mientras que el debate se inició con uno de los sectores más afectados, se finalizó con uno de los beneficiados por el incremento en el comercio exterior. Se trata de la Cámara de Depósitos Fiscales Privados de la República Argentina (Cadefip), a cargo de Miguel Pascucci. Este sector les brinda un servicio tanto a exportadores como a importadores, preservando su mercadería para que llegue en perfecto estado al que sea su destino. «No me puedo quejar del gobierno, hoy tengo todo ocupado», dijo el presidente de la cámara.
En el caso de las importaciones, la mercadería se puede contener entre 90 y 180 días como máximo y el costo varía por volumen. En cuanto a las exportaciones es donde surgen algunas objeciones, porque los costos del transporte están incrementándose sin justificativos concretos, y el sector depende de los transportistas porque se encarga de dos fletes: llevar el contenedor vacío, llenarlo y luego transportarlo. Por ejemplo, en el caso de la harina, el servicio del contenedor vale $ 1.200 y el transporte otros $ 600. Pero más allá de este detalle, el contexto es más que beneficioso para el sector, según destacó Pascucci.
De esta forma, la reunión dejó distintas visiones respecto de la situación económica actual, algunas más positivas que otras, pero con fuertes expectativas desde todos los sectores para que la Argentina salga adelante.

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