Para el jefe
comunal, la
mayor deuda
con la ciudad es
todavía la
imposibilidad de
revertir la
situación de
pobreza
imperante.
Santa Fe - Aunque motivos le sobran, Miguel Lifschitz no demuestra intranquilidad. Sereno en la gestión y contemplativo en el plano político, el intendente socialista de la ciudad de Rosario esquiva el dramatismo y reconoce, sin embargo, que la mayor deuda de su Gobierno tiene que ver con la imposibilidad de revertir la situación de pobreza y vulnerabilidad social. «Se ha hecho mucho, pero creo que es la gran deuda que tenemos con Rosario», argumenta este ingeniero civil que ingresó a la función pública en 1989 de la mano del entonces intendente Héctor Cavallero.
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En un extenso diálogo con este diario, el intendente habló de todo, pero puso especial énfasis en las consecuencias que acarreará para la ciudad el impacto de la crisis económica, que amenaza con desestabilizar todavía más las finanzas públicas.
Periodista: Usted ha sido siempre uno de los grandes impulsores de la autonomía de Rosario. ¿En qué situación está esa idea?
Miguel Lifschitz: Ésa es una propuesta que debe incluirse en la reforma de la Constitución provincial, pero no ha sido posible aún avanzar porque siempre nos encontramos con una pared que es la negativa del Partido Justicialista de impulsarla. Pero soy optimista y creo que tarde o temprano lograremos la autonomía municipal.
P.: En los últimos meses, su Gobierno enfrentóun fuerte conflicto salarial con los municipales. ¿En qué derivó?
M.L.: Logramos un acuerdo que se dio en el marco de las discusiones salariales que se producen en todas partes. Es un tema solucionado.
P.: ¿Cuál es su verdadera relación con Cristina de Kirchner? Hace poco, en un acto oficial, lo abuchearon a Binner y a usted no...
M.L.: (Risas)... Eso es anecdótico. Sí, hubo ese día unos grupos que hicieron ruido, pero no fue importante. Mi relación con el Gobierno nacional siempre ha sido buena, y siempre trabajé en forma independiente. Pero en los momentos de coyuntura hemos trabajado juntos.
P.: ¿Lo seduce la idea de ser candidato a gobernador en 2011?
M.L.: No está hoy en mi agenda, pero teniendo en cuenta los años de trayectoria y de gestión, creo que no sería descabellado pensarlo. Pero hoy el socialismo tiene grandes desafíos y hay figuras como (Rubén) Giustiniani, el mismo Binner, que están muy bien posicionados y el partido prevé dar saltos importantes. Soy parte de ese proyecto, así que si me dijeran de ser gobernador, tengo ganas, pero también de ser diputado o ministro.
P.: ¿Cómo lo ve a Reutemann?
M.L.: Bueno, mire, era previsible que quisierair nuevamente como candidato a renovar su banca, pero creo que no lo es esto de sus perspectivas para 2011.
P.: En las últimas horas, Reutemann reconoció que aceptaría ir con Agustín Rossi en una misma lista...
M.L.: Sí, claro, no es improbable que vayan juntos. Respeto a la gente que tiene coherencia política, pero no me gustan los que están de un lado y después del otro.
P.: Vamos a la gestión: ¿hubo ajuste ya?
M.L.: Sí, por 180 días. Se congelan salarios para el personal político, no se cubren vacantes en la administración y se evitan compras prescindibles. Pero de ninguna manera se paralizan los proyectos que ya están en marcha. Haremos un gran esfuerzo para mantener el nivel de obra pública.
P.: ¿Cómo impactó la crisis con el campo en la ciudad?
M.L.: Fundamentalmente, pegó en el sector industrial y en las empresas vinculadas a los servicios e insumos para el campo. La cadena de actividad está muy resentida, lo mismo que el mercado inmobiliario y, por supuesto, el consumo en general. La retracción ha sido general y el escenario es complicado».
P.: Recibió muchos cuestionamientos a la suba en las tasas municipales.
M.L.: Sí, pero era algo que estaba retrasado desde 1992. Se hizo un revalúo de las propiedades más costosas y se trabajó en la equidad.
P.: ¿Habrá nuevas subas de impuestos y de boleto de colectivo?
M.L.: No, no las habrá. A pesar de que tendremos que enfrentar mayores costos, con los servicios de recolección de residuos o con los propios transportes. A veces los aumentos en las tasas tienen que ver con poder sostener la calidad de estos servicios.
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