Santa Fe - La bajante récord del río Paraná -que ayer alcanzaba apenas un metro a la altura de Rosario- afecta ya la provisión de agua potable y complica la salida de las embarcaciones del puerto de granos.
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Precisamente, a la altura del puerto de esa ciudad, se registraba un nivel muy por debajo de la media de las últimas décadas, que oscila entre 3 y 3,5 metros.
Según publicó el sitio on line Rosario 3, la razón es la escasez de precipitaciones en la cuenca media y alta del río Paraná y en el río Paraguay, que influye de manera terminante en las vías navegables.
Por tal motivo, se produjo una disminución en la capacidad de extracción de agua de las bombas y, por ende, una baja en la presión de agua.
Perspectiva
El ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de Santa Fe, Antonio Ciancio, comentó que «lo esperable para los próximos días es una merma de entre el 15 y el 20 por ciento de la capacidad de las bombas que afectarán en esa proporción la presión de agua».
Al respecto, el funcionario recomendó a la población «utilizar el menor consumo posible porque implicará una disminución en la producción de la planta de Assa».
Además, el ministro garantizó que no faltará energía, ya que «el sistema nacional bajó la demanda por la crisis».
«Lo que no se pueda manejar por la bajante del río se manejará por otras centrales», aclaró.
Por su parte, la empresa Aguas Santafesinas advirtió que, debido a la bajante del río, el suministro de agua potable está «complicado», pero que la situación se agravaría si se registran altas temperaturas, al tiempo que se recomendó a la población hacer un uso racional del líquido elemento.
La falta de agua también afecta el caudal del río Uruguay, y mantiene en alerta las operaciones de la represa de Salto Grande, aunque por el momento las autoridades descartan una crisis energética.
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