En sintonía con el recrudecimiento de la tensión entre Cristina de Kirchner y los ruralistas, gobernadores ultraalineados con la Casa Rosada ya advierten que no tolerarán nuevos piquetes agrarios en rutas y caminos provinciales, pese a que el anuncio de un nuevo paro no incluye cortes y bloqueos. Quien picó en punta fue el chaqueño Jorge Capitanich, el mandatario que mayor feeling muestra con la estrategia nacional frente a la embestida del campo (y que cosechó ayer una millonaria refinanciación de deuda). Ayer, en paralelo, otros caciques kirchneristas transmitieron idéntica orden a sus funcionarios. Según el ministro de Gobierno de Chaco, Jorge Alcántara, el Ejecutivo local no permitirá el bloqueo de ninguna ruta provincial o camino alternativo y la policía provincial intervendrá en «forma inmediata» frente a este tipo de hechos. «No se permitirá la concreción de ningún tipo de delito o contravención en las protestas sobre las rutas; cualquier persona que protagonice un hecho delictivo o se ampare en estos cortes para concretarlo, será inmediatamente detenida por la Policía del Chaco, que marcará presencia en estos lugares», enfatizó. En cambio, aclaró que los cortes sobre rutas nacionales quedarán a criterio de la Justicia Federal. Alcántara resaltó que el gobierno chaqueño «respetará el derecho de protesta» pero que, sin embargo, buscará garantizar «el pleno ejercicio» del derecho al libre tránsito por rutas y caminos provinciales. Pese a las amenazas, productores locales cortaron en la tarde de ayer la Ruta Provincial 16, a cerca de cinco kilómetros de la rotonda de acceso a Sáenz Peña, la segunda ciudad de la provincia. En paralelo, no se descartaban nuevos cortes en otros puntos de la provincia, lo que abría una incógnita sobre el desenlace de ese contraataque. La provincia cuenta con un preocupante antecedente en la materia, ya que en pleno lockout agrario se desataron incidentes cuando un grupo de camioneros frenó una caravana de productores que pretendía desembocar en Resistencia para entregarle un petitorio a Capitanich. Por esta tensa postal, Alcántara fue interpelado en la Legislatura. En este marco, levantó suspicacias entre los productores locales una fuerte embestida llevada adelante en los últimos días por la Administración Federal de Ingresos Públicos contra el sector, que incluyó una serie de allanamientos para detectar focos de evasión junto a personal de Gendarmería.
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Mientras tanto, Capitanich recibió un nuevo respaldo ayer de la Casa Rosada, de la mano de la firma de un convenio de refinanciación de deuda que selló con la Presidente en su despacho, junto al flamante ministro de Economía, Carlos Fernández. Luego partió raudo a la sede del PJ, donde participó de la cumbre de la «mesa chica» convocada por Néstor Kirchner para analizar la crisis con el campo. En ese sentido, su embestida previa contra los piquetes ruralistas fue una nueva señal de dureza. Antes, también volvió a lanzar andanadas de críticas contra el acto ruralista de Rosario del domingo pasado. «Todos los gobernadores nos hemos sentido agraviados por los insultos de los distintos oradores respecto de la situación de los mandatarios en defensa de los legítimos intereses de nuestras respectivas provincias», denunció. También cuestionó a las figuras de la oposición que recalaron en el enclave socialista. «Creo que hay muchos de estos sectores que pretenden postular a Alfredo de Angeli como candidato a presidente en 2011», disparó.
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