Del total de los camiones varados a ambos lados de la cordillera a la altura de Mendoza, producto del cierre del paso Cristo Redentor por las nevadas, unos 1.500 se encontraban en la localidad de Uspallata y otros 1.500 aguardaban en distintas zonas del territorio mendocino, mientras que cerca de 1.500 vehículos de cargas esperaban en el lado chileno. Fuentes de Vialidad Nacional aseguraron que trabajan «unas diez topadoras» en un tramo de cerca de 30 kilómetros para despejar la nieve, mientras que además colaboraron en la tarea máquinas viales de Chile. A pesar de las medidas desplegadas por ese organismo nacional y por el gobierno mendocino, fuentes de la Cámara de Turismo local mostraron su malestar por este escenario, que afectó a turistas chilenos y que trabó además el acceso de visitantes a lugares clave, como Puente del Inca o el centro de esquí Penitentes. Asistencia En este marco, para asistir a los turistas chilenos varados, autoridades del Consulado de Chile tramitaron ayer alrededor de 90 pasajes por ómnibus con destino al vecino país, cruzando la cordillera por el paso Cardenal Samoré (Neuquén). Por su parte, más de 300 turistas continuaban ayer alojados en gimnasios municipales de la ciudad de Mendoza y en otras instituciones, a la espera de regresar a su país. En Bariloche, en tanto, durante la madrugada de ayer la preocupación giró en torno a la llamada Barda del Ñireco, en el este de la zona céntrica, donde se produjo un derrumbe que obstruyó una calle. La municipalidad intentó evacuar a las familias cercanas a la zona de peligro, pero sus moradores se negaron a abandonar sus viviendas. En esa ciudad, en los últimos dos meses llovió 55 días, por lo que el registro casi duplicó la media mensual histórica.
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