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Con misas hechas por la Iglesia y protestas de damnificados se remomoró el día en que el agua ingresó con inusitada fuerza a la altura del hipódromo santafesino y anegó un tercio del casco urbano, con la consiguiente conmoción social que significó que decenas de miles de ciudadanos perdieran todos sus bienes en horas.
Voceros eclesiásticos señalaron que la intención del jefe de la Iglesia santafesina fue que los damnificados tengan la posibilidad de rezar por sus muertos y por aquellos que aún sufren las consecuencias de las inundaciones.
También hubo actos recordatorios en localidades como
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