27 de mayo 2008 - 00:00

Insólita pelea entre gobernador y un cura

Catamarca - El gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral y el párroco de El Rodeo, Bernardo Canal Feijóo, protagonizaron un inesperado y duro cruce en pleno acto oficial por el 25 de Mayo, luego de que el cura sorprendiera al mandatario con una invocación religiosa cargada de fuertes cuestionamientos hacia la clase política y hacia la minería supuestamente contaminante.
«Te pedimos señor por nuestros gobernantes, nacionales, provinciales y municipales, para que tengan en cuenta -antes que sus intereses partidarios y personales, como lo hacen generalmente- el bien común; especialmente el de los pobres, que cada vez hay más», sostuvo sin medias tintas Canal Feijóo desde el palco, donde lo escuchan el domingo con atención una ristra de funcionarios y legisladores.
Los dardos continuaron luego. «Te pedimos para que la explotación minera en Catamarca deje de ser contaminante y destructora de nuestro medio ambiente», enfatizó luego el cura, ante la mirada extrañada de los asistentes a la ceremonia.
Sin embargo, el párroco no se amedrentó. «Te pedimos para que todos aquellos que deshonestamente sacaron dinero que no les pertenecía, lo devuelvan», abundó, entre otras embestidas, entre las que incluyó un pedido para que «los problemas del agro encuentren una solución en bien de todos los argentinos» y para que «terminemos con la corrupción a todos los niveles».
Según «El Ancasti», la polémica lectura de las «intenciones» desató el enojo de Brizuela del Moral, quien poco después
-cuando ya había concluido el acto oficial- pidió el micrófono con la excusa de saludar al público que degustaba el tradicional locro y contraatacó la dura invocación religiosa.
Desde el escenario, el mandatario -otrora radical K- lo cuestionó por haber apelado a las «intenciones» para disparar cuestionamientos, recordó que durante toda su trayectoria política «siempre» demostró «respeto por la Iglesia» y que, cuando se lo invitó a realizar un salmo en la Catedral, «nunca» abusó «de esa invitación para hablar de alguna situación partidaria o electoral». «No acusé diciendo que todos los sacerdotes son malos, ya que tienen mi respeto como institución», recalcó con ofuscación.
En esa línea, también enfatizó frente a las palabras del párroco que «ese micrófono que usaba, el auto que usa, la casa en donde vive, es producto de la minería». «Soy uno de los tres gobernadores que recibí a los auténticos campesinos», agregó, además de lamentarse porque «no era el momento, en el día de la Patria, para venir a decir que los políticos son corruptos». Tras la polémica, ayer el párroco aseguró no «tener problemas en pedir disculpas» y aclaró que la oración no estaba dirigida «a una provincia en particular».

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