Aseguran que incluso recibirán apoyo de sectores anti-K de otras provincias, que aportarían fiscales para controlar el proceso electoral. Se trata de precisiones que surgen luego del congreso de peronistas antikirchneristas que se reunió en San Luis para armar su estrategia. El grupo que también integran Ramón Puerta y Adolfo Rodríguez Saá sabe que un triunfo de Menem -que no olvida su sueño de volver a la presidencia- en La Rioja sería de muy alto impacto electoral de cara a los comicios nacionales del 28 de octubre. Mientras tanto, Beder Herrera refuerza su estrategia reuniendo todo el apoyo posible de la Casa Rosada. Entre el martes y ayer estuvo en Buenos Aires y fue recibido por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Concretó la llegada de unos $ 80 millones para la provincia, que fueron acordados con Kirchner días atrás, en tanto que pidió fondos para incorporar a 3 mil beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar a la planta transitoria del Estado. Los bederistas aseguran que lideran cómodos las encuestas por encima del menemismo y el quintelismo, en tanto que la Casa Rosada debate si mantiene el apoyo a Quintela, ante el temor de dividir aguas y favorecer a Menem. Todavía está fresco entre los operadores kirchneristas el mal trago de Tierra del Fuego, donde el juego de apoyo a dos hombres K terminó abriendo el camino para la sorprendente victoria del ARI.
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